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La CNTE exige, el gobierno tantea

Carlos Ornelas 

El jueves 11 fue la enésima reunión del secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, con los líderes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Reincidencia: no hubo acuerdo. La CNTE reclama la abrogación de la reforma de 2013. No sólo eso, acrecentó su tirada, ya no quiere entenderse con el secretario ni con el Congreso; sus cabecillas ambicionan sentar al Presidente frente a ellos.

El presidente López Obrador les dice que sí, pero condiciona la apertura de las puertas del Palacio Nacional a que lleguen a una avenencia con la SEP.

La CNTE es una organización membruda, le encanta mostrar músculo y más ahora que se percibe empoderada. Sabe cómo romper a sus adversarios, no se frena ante nadie; nada más se sosiega cuando el gobierno aprieta, como en el sexenio anterior.

Hoy marcha sobre caballo de hacienda: el gobierno liberó a maestros presos, le regresó sus puestos a los despedidos y le descongeló cuentas bancarias. La Coordinadora domina una tecnología del poder (movilización, negociación-movilización) para presionar a quien se le ponga enfrente. Y le da resultados.

Parece que la disidencia magisterial ya le tomó el pulso al secretario Moctezuma. Un día pide su renuncia porque es un seguidor de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, al otro se presta a “negociar” con él, para ratificar que van por todo.

También aposta a Mario Delgado, aunque él les diga que tal y como está el dictamen aprobado por las comisiones de Educación y Puntos Constitucionales no haya dejado ni una coma de la reforma de Peña Nieto, ¡nomás no le cree! Y siguen los campamentos en las sedes del Congreso.

El secretario hace su lucha con declaraciones. En una ocasión expresa: “Se está haciendo una reforma a modo de lo que requieren nuestras niñas y niños para que sean personas con una educación integral”. Y otro sostiene frente a sus líderes que la reforma que impulsa el presidente López Obrador busca mejorar la educación y proteger los derechos de los docentes. Aunque no deja de meter la cuña, “calcula el territorio”, dice mi amigo El Maestro —quien regresa de una temporada de descarrío— porque Moctezuma insiste en garantizar transparencia y certeza en la asignación de plazas magisteriales. Tema que choca de frente con las intenciones de la Coordinadora.

En realidad, el panorama es bastante borroso, parece que el gobierno no sólo tantea el terreno, sino que titubea y su política se impregna de ambigüedades. El Presidente anima a la CNTE, sugiere que puede regresar al pasado —y hasta volver a pagar a comisionados—, pero con su no hacer paraliza la acción de la SEP, le ata las manos.

No hay certeza sobre qué va a pasar con el dictamen, ni con qué reglas se contratarán a los nuevos maestros, tampoco si habrá nuevos textos, ni cuál será el papel de la dirigencia formal del SNTE o cómo responderá a los amagos de Elba Esther Gordillo.

Lo único claro es que la CNTE exige… y obtiene.

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