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La crisis del ICED

Una de las tareas menos consideradas de las políticas públicas es la relacionada con la cultura. Nos da la impresión que los políticos la consideran poco redituable políticamente, no obstante, las instituciones educativas  hacen un esfuerzo por contribuir a la generación de grupos culturales, sin embargo, la investigación cultural es algo absolutamente desatendido, por no decir olvidado, si es que alguna vez existió.

Nos parece que la tarea cultural desde el Instituto de Cultura de Estado de Durango (ICED) tuvo buenos resultados tanto con Luis Ángel Martínez Diez, como con Rubén Ontiveros Rentería. Ambos produjeron importantes publicaciones tanto de escritores locales como nacionales.

La movilidad cultural con ambos directores del ICED fue bastante buena, supieron tejer  relaciones a nivel central, lo que permitió tener eventos de muy buena calidad, aparte de abrir espacios de oportunidad a los creadores locales.

Pero la cultura entró en un bache, sin duda es un punto débil del gobierno de José Aispuro Torres, un problema que se ha acentuado con la salida de muy buenos elementos que saben de cultura, han estado inmersos en esta actividad, y en el área educativa desde hace muchos años y que han renunciado al ICED, lo que equivale a ausencias que se lamentan.

La titular de Cultura Socorro Soto empezó mal, en su presentación en lugar de iniciar con un proyecto inició con una lamentable frase: “haremos la revolución cultural en Durango”. Hubiera sido más modesto iniciar expresando una buna voluntad y disposición para trabajar por la cultura en Durango, dando su mejor esfuerzo.

Socorro Soto tiene muchas cualidades, es parte de la comunidad cultural en Durango como lo somos muchos, mucho o poco pero ahí estamos, dando la batalla. Lamentablemente la ingeniera Socorro Soto nunca ha podido superar su protagonismo, por ello, mucho de su aportación la tira por la borda.

Socorro Soto necesita creer que el aparador hace a la persona, cuando la riqueza de la persona no necesita aparador, ella no necesita protagonismo para ser, es una poetisa que se le reconoce pero que ella se encarga de deteriorar.

Por ello, acudió a juntar firmas para que la designaran titular del IMAC, otra pifia. Nadie junta firmas para que le den un cargo, es el perfil y la experiencia lo que  recomienda.

Sin antecedentes de administradora,  con limitaciones en sus contactos en el centro y sin  proyecto definido, la señora Soto no tenía buena perspectiva, así se comentó, y así  pasa. 

Socorro Soto quizá creyó  que iba a tener abundancia, resultó lo contrario, las  limitaciones económicas la llevaron a severa austeridad. También se ve abrumada por compromisos no cumplidos con proveedores.

En la Biblioteca Pública no tiene agua porque no funciona la bomba, el director compra de su bolsillo periódicos porque ya no quieren fiar los distribuidores. Los apoyos para eventos culturales suspendidos. Hasta hoy no sabemos cómo se va a remontar esta situación, no sabemos qué sigue en el IMAC,  qué sucederá con la cultura en Durango y esto es lamentable, aun así, esperamos que la directora supere esta situación crítica, por el bien de la cultura en Durango. O no.

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