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La democracia al interior de los partidos

Francisco Gamboa Barrón, actual secretario de Agricultura, es licenciado en derecho egresado de la Universidad Panamericana. La tesis con la que se tituló fue sobre la democracia interna en los partidos políticos. En ese ambiente académico hubo quienes le espetaron que en dichos entes no había tal cosa y él con argumentos sólidos les demostró que sí.

Sobre este punto, considero que la democracia hacia el interior de los partidos sigue siendo una mera simulación, aunque sí se puede considerar como tal puesto que las decisiones cupulares o unipersonales son aceptadas por las militancias de los partidos políticos. A guisa de ejemplo, veamos los casos locales y sus intentonas de democracia interna:

  1. El PRI eligió a su candidato a gobernador a través de las negociaciones entre los principales grupos que confluyen en dicho partido; la fórmula consistió en el reparto de las candidaturas restantes y en la aceptación mayoritaria de su militancia, aunque quedaron inconformes como fue el exgobernador Guerrero Mier. En cuanto a sus aliados, les conviene electoralmente ir con el PRI para asegurar el registro estatal, pero en el caso del PANAL, los candidatos a diputados, alcaldes, síndicos y regidores se eligen con base al ánimo de las secretarias seccionales de la 12 y 44 así como del líder de la Sección 35 del SNTE.
  2. El PAN no abrió la selección de su candidato a gobernador por la carencia de cuadros que padece, además la candidatura ya estaba escriturada para el senador con licencia, José Rosas Aispuro Torres, político con altos niveles de posicionamiento; en lo que se refiere al PRD que no tiene prácticamente nada, no tuvo mayor remedio que colgarse de la popularidad de Aispuro y compartir créditos con un partido ideológicamente opuesto. En el caso del PAN, la democracia interna no se ha consolidado por el estilo impositivo, lo cual se ha sentido con la virtual candidatura de José Ramón Enríquez a la alcaldía capitalina y recientemente, con la renuncia de Nancy Vásquez a su afiliación panista.
  3. Morena es López Obrador, algo parecido a Luis XIV cuando decía “El Estado soy yo”. No quiso abrir un proceso interno para la selección del candidato a gobernador y recurrió al dedo omnipotente al elegir a su amigo Guillermo Fabela Quiñones como su abanderado a la gubernatura. Como en Morena todos son lopezobradoristas, obedecen a pie juntillas su determinación.
  4. La situación del Partido del Trabajo es muy similar a la de Morena, solo que en el PT el dueño de la franquicia es Gonzalo Yáñez, quien sabe negociar su capital político que cuenta en su mayoría en la ciudad de Durango así como la estructura educativa que ha tejido a través del Sistema CADI. Su participación será un verdadero misterio porque acostumbra a hacer papel de escapista, campañas flojas o muy intensas, dependiendo de los acuerdos que traiga bajo la manga.
  5. Falta conocer el abanderado del Partido Encuentro Social, el cual será elegido por los pastores evangélicos que son los que dominan dicho partido; no es remota la posibilidad de ver a Nancy Vásquez para aprovechar la coyuntura de su salida de las filas del PAN.

Estos escenarios de acuerdo a la tesis ‘panchitogamboana’ se podrían denominar democráticos porque han sido aceptados por la mayoría de sus respectivos afiliados pero sin lugar a dudas, falta que el sistema de partidos se abra más a las competencias internas y a la posibilidad de facilitar la participación de la ciudadanía a través de sus plataformas para alcanzar el poder, dado que perderán adeptos ante la aparición de las candidaturas independientes y éstas motiven al ciudadano a actuar por cuenta propia en lugar de aprovechar las estructuras y prerrogativas de los partidos.

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