MINUTO X MINUTO

La extinción del “herreracalderismo”


Una de las frases más célebres de Don Fernando Gutiérrez Barrios es: “Gobernar exige experiencia, serenidad y vocación, gobernar es sobre todo tener la mirada y el oído alertas, gobernar es oficio superior que no pueden desempeñar los improvisados y mucho menos los improvisados soberbios”.
Este hombre de estado que conocía todos los secretos del sistema y los recovecos de la política siempre tuvo razón, aunque no le alcanzó el tiempo para ver que su pensamiento se convertiría en una práctica cotidiana y generalizada en todo el país; ya que actualmente buena parte de esos ex gobernantes improvisados son señalados, rechazados y perseguidos porque su falta de oficio los llevó a cometer excesos que en estos momentos en que la sociedad está más informada y es más demandante era imposible que fueran pasados por alto.
Unos en la cárcel, otros huyendo y varios esperando que la justicia los reclame y les llame a cuentas para que respondan por todas las arbitrariedades y los evidentes actos de corrupción en los que incurrieron, la falta de control político de los últimos Presidentes de la República a muchos de ellos les hizo creer que eran todopoderosos y que podían hacer lo que quisieran sin enfrentar las consecuencias, hoy su realidad les indica que estaban equivocados.
El último sexenio en Durango se caracterizó porque un grupo emergente surgido de la nada se apropió de todo lo que estuvo a su alcance, utilizando el poder para jugar a la política, haciendo grandes negocios desde el gobierno y con el gobierno, produciendo nuevos ricos, creando empresarios, políticos y periodistas funcionales, unos adiestrados para obedecer ciegamente, otros para apropiarse del dinero público y el resto para adular desde los medios de comunicación.
Gobernar y manejar los recursos públicos a través de un triunvirato familiar no fue una buena idea, menos el apostarle a someter a la sociedad por medio de un control político paranoico que se sustentaba en la premisa: “Si no estás conmigo entonces estás contra mí”; Durango viene saliendo de una de sus peores experiencias en la que la simulación y el culto a la personalidad a un ex gobernador que poco o nada sabía de política se convirtieron en parte de la normalidad.
La aprehensión y vinculación a proceso de uno de los gobernantes de facto, más allá de las consecuencias jurídicas, tiene implicaciones políticas y sociales que determinan que llegó el fin de ese grupo en la vida pública de Durango, lo cierto, es que en la vía de los hechos demostraron que improvisar políticos, abusar del poder y tomar decisiones de gobierno para obtener beneficios económicos fue la fórmula que los condenó al fracaso.
Hoy están solos, a su suerte, sin ningún aliado que los pueda o los quiera ayudar, ya que siempre se caracterizaron por no cumplir los acuerdos que hacían y por coleccionar enemigos debido a sus abusos; traicionaron la confianza, ese fue el principio del fin aunque nunca estuvieron conscientes de eso, ya que la soberbia tiende a cegar y ensordecer a las personas y más cuando no están preparadas para ejercer el poder y conducir al gobierno.
Hicieron todo lo posible para evitar que la candidatura natural de Lety Herrera al Gobierno del Estado se concretara, impusieron a sus propios candidatos, igual o más improvisados que ellos, sin formación política y sin vocación para gobernar más allá de la simulación y el culto a la personalidad, exactamente tal como les enseñaron y el resultado fue un rotundo fracaso que terminó sacando al PRI del Bicentenario por la puerta de atrás.
En la actualidad las condiciones son muy distintas a las que ellos construyeron, en esta misma semana quedaron fuera de la correlación de fuerzas políticas reales, se auto desplazaron y abortaron sus posibilidades de seguir participando en la búsqueda del poder público en el futuro, evidenciaron su falta de autoridad moral para volver a intentar congraciarse con los duranguenses, bastó una simple detención para que todo el poder y la soberbia acumulados se desmoronaran.
En los próximos meses veremos hasta dónde llega el gobernador Aispuro, en su mano tiene la posibilidad de ser trascendente y cambiar la historia, el paso que dio es de los que ya no tienen marcha atrás, sencillamente porque está en juego la autoridad de su gobierno y su reputación personal, ¿Negociar? no creo, para que eso suceda la otra parte debe tener algo que ofrecer y al “herreracalderismo” no le quedó nada, ni credibilidad ni apoyo popular, sólo los bienes materiales y el dinero obtenidos desde el poder, que si se logra hacer justicia los tendrán que regresar.

@ernestoescobosa