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La Guerra Santa en el Siglo XXI


Cuando parecía que no podía surgir una violencia más extrema que la mostrada por algunos de los carteles mexicanos hizo su aparición en las Redes Sociales el grupo conocido como “Estado Islámico”, el cual se ha caracterizado por sus videos de extrema crueldad en contra de las personas que consideran infieles o falsos musulmanes.
El “terrorismo” tiene sus orígenes en la lucha por la liberación de los territorios de los que fue despojada Palestina para fundar el Estado de Israel con el apoyo de Estados Unidos y sus aliados después de la Segunda Guerra Mundial, utilizando como pretexto el holocausto y la necesidad de que terminara la diáspora judía y regresaran a Jerusalén, ya que su reciente experiencia les indicaba que quienes controlan los energéticos son los que ganan las guerras; motivo por el que invadieron y colonizaron con influyentes familias judías-británicas, judías-estadounidenses, así como de otras naciones europeas y americanas, con la finalidad de tener presencia militar estratégica en la zona petrolera más importante del mundo.
Durante mil años los cristianos, judíos y musulmanes han luchado por el control de Jerusalén, siempre en condiciones más o menos similares, con armas y pertrechos parecidos, con fondos económicos que les permitían a todos sustentar y equipar a sus ejércitos, pero en 1948 cambió para siempre la correlación de fuerzas, debido a esa alianza entre cristianos y judíos que dejaron para siempre a los musulmanes sin la posibilidad de armar un ejército que pudiera expulsarlos de Jerusalén, como lo había hecho Saladino en el siglo XII.
Este evidente desequilibrio militar propició la fundación de los primeros grupos que realizaron acciones de intimidación con ataques armados y detonaciones de bombas, con el propósito de que los invasores se atemorizaran y abandonaran sus territorios; los más emblemáticos fueron el Frente para la Liberación de Palestina y la Organización para la Liberación de Palestina de Yasser Arafat; planteado así, el llamado “terrorismo” tiene más explicaciones que el simplismo de afirmar, como se ha hecho siempre en occidente: “Son musulmanes fanáticos y trastornados que no siguen las leyes del Corán”.
Toda la violencia que se ha generados por la causa de Palestina, durante décadas tuvo repercusiones solo en Europa, Medio Oriente, África y en algunas sedes diplomáticas estadounidenses alrededor del mundo, todo cambió en septiembre 11 de 2001 en New York; durante los años 70’s tuvieron un gran auge y fueron muy espectaculares y mediáticas las actividades yihadistas debido a la Televisión y al movimiento internacionalista que propició que se sumarán a los grupos Pro liberación de Palestina ciudadanos de diversos países, entre estos, Ilich Ramírez Sánchez, el venezolano que es conocido como “Carlos” y purga una condena en Francia por sus acciones en Europa, Medio Oriente y África; él fue entrenado por la URSS.
Las invasiones, acciones militares y derrocamientos que ha ejecutado, apoyado o financiado Estados Unidos en Irak, Libia y Siria, así como las tensas relaciones con Irán, Cuba y Rusia, en gran medida tienen su origen a que en su momento fueron refugios, fuentes de financiamiento y campos de entrenamiento de los miembros de diversas células de la Yihad, incluso, muchos de los principales líderes y operadores viajaban con pasaporte diplomáticos de estos países.
La guerra fría y su geopolítica se desarrolló como una película de espionaje y contraespionaje en la que operaban agentes de la CIA, KGB o Interpol, utilizando pequeños micrófonos, armas disfrazadas de pluma y que perseguían o protegían a caudillos carismáticos que se proyectaban ideológicamente honestos, que secuestraban aviones, raptaban diplomáticos o detonaban coches-bomba en Europa y la prensa liberal durante algún tiempo los trató como a estrellas de rock.
La intervención de Estados Unidos en los países árabes y persas, desde la primera invasión a Irak hasta la actualidad, ha creado ya muchos “Jerusalenes”, el Estado Islámico tuvo sus orígenes en la ”Tormenta del Desierto” y sus células se están multiplicando por todo el mundo, porque el Califato Islámico recluta a jóvenes en Europa, América, Asia o África con total facilidad a través de Internet, este grupo carece de un contenido político-ideológico-religioso coherente, una parte de sus milicianos extranjeros son jóvenes cristianos comunes y corrientes que terminaron convirtiéndose a una de las versiones más retorcidas de la interpretación del Islam.
Estado Islámico tiene ingresos por alrededor de 3 millones de dólares diarios con los que paga los sueldos de sus miembros, siendo el primer grupo que lo hace, dinero que es producto de la venta de petróleo ilegal, el secuestro, tráfico de órganos, trata de personas y la venta de narcóticos, que casualidad, prácticamente las mismas actividades que los delincuentes mexicanos; aunque lo realmente peligroso es que sus potenciales reclutas y víctimas cada vez están en situaciones más vulnerables, no solo porque ellos no actúan como un grupo yihadista tradicional, sino como la delincuencia organizada transnacional y no necesitan grandes financiamientos, logística, entrenamiento ni planeación para cometer atentados, basta un vehículo, una multitud y un conductor fanatizado en la búsqueda de ser reconocido y pertenecer a algo que considere más importante que él mismo porque siente que su entorno familiar y social no le ofrecen nada.
Estado Islámico está ganando la guerra psicológica en su fase más radical, que además es transmitida en Internet a millones de usuarios, que ven los asesinatos en masa, personas de todas las edades y de diversas nacionalidades degolladas, fusiladas y quemadas vivas en los territorios que ellos controlan, aunque lo más grave es que están convirtiendo en víctima y en victimario a cualquiera, buena parte de los nuevos “terroristas” comieron pizza o vieron una película antes de realizar sus atentados y quienes los conocen los describen como a cualquier “persona normal”; la paranoia de esta nueva “etapa multimedia” de la Yihad consiste en que las personas desconfíen de todos, de cualquiera, hasta de aquellos que conocen o parezcan “normales” y eso sí está siendo realmente aterrorizante.

@ernestoescobosa