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La intervención francesa en Durango


Saludo con afecto a mis fieles televidentes de “España TV Canal 28”, y lectores de “Victoria de Durango”.
El pasado lunes 5 de mayo, se conmemoró un aniversario más de aquella heroica Batalla de Puebla. Pocos saben que Durango aportó valientes hombres a ese pasaje histórico. Una vez más recurro al legado cultural del maestro Manuel Lozoya Cigarroa. El Estado de Durango mostró desde un principio su filiación liberal, y tanto el Gobierno del Estado que encabezaba el Coronel José María Patoni como Gobernador; el H. Congreso del Estado, y el H. Ayuntamiento de Durango, hicieron a su debido tiempo pronunciamientos escritos, reprobando la conducta de Francia y demostrando al mundo cual era la actitud del Estado de Durango y de los durangueños en esos momentos de angustia de la Patria.
Cuando en noviembre de 1861 llegaron a la ciudad de Durango noticias fidedignas de la alianza concertada entre España, Inglaterra y Francia para intervenir en México, el H. Congreso del Estado con fecha 11 de noviembre de 1861 emitió un manifiesto de apoyo al Gobierno de la República, ofreciendo poner en campaña a todos los durangueños y agotar todos los recursos de la entidad para defender a la Patria. Dos meses después, el Gobernador Coronel José María Patoni, el 11 de enero de 1862 lanzó una proclama donde convocaba a todos los durangueños a las armas para defender la Soberanía Nacional. Posteriormente, cuando en abril de 1862 se supo en Durango que las pláticas de conciliación se habían roto y se iniciaba la intervención militar de Francia, salió a marchas forzadas con destino a la Ciudad de México la Primera Brigada Militar de Durango, integrada con el Primer Batallón de Carabineros al mando del Coronel Faustino G. Goyzueta, quienes participaron heroicamente en la Batalla de las Cumbres de Acutzingo, y más tarde, la noche del 13 de junio de 1862 presentaron singular resistencia en el ataque nocturno que los franceses hicieron al Cerro del Borrego cerca de Orizaba, donde fué muerto por las armas francesas el Coronel duranguense Fortunato Alcocer quien defendió con bravura el puesto que el General González Ortega había puesto su cuidado.
Mientras la defensa de la República se organizaba por todas partes, las figuras provenientes del Partido Conservador: Juan N. Almonte, Francisco Javier Miranda, José María Gutiérrez Estrada, y José María Hidalgo, redoblaban esfuerzos para conseguir que con el respaldo político y militar de Napoleón III se estableciera en México una monarquía o un imperio que pudiera favorecer los intereses de la clase conservadora. Cuando estás maniobras se conocieron en Durango, el Ayuntamiento de la Ciudad lanzó un manifiesto con fecha 12 de junio de 1862 dando su firme adhesión a los principios democráticos de la República Mexicana. En tanto que el 12 de julio de 1862, salió el Coronel Patoni con un ejército de ochocientos durangueños con destino a la ciudad de México para contribuir a la defensa de la Patria. Patoni recibió el grado de General y se incorporó a las fuerzas de González Ortega y defender la ciudad de Puebla la cual fue sitiada por los franceses y la plaza se tuvo que rendir. Juárez trasladó el Gobierno de la República a San Luis Potosí, luego a Saltillo, de ahí a Monterrey, y luego a Chihuahua.
Mientras tanto los conservadores ofrecieron el trono de México a Fernando Maximiliano, Archiduque de Francia, quien aceptó y llegó a México el 12 de junio de 1864, fecha en que el ejército francés ya ocupaba casi toda la República. Mientras el Presidente Juárez, con la República Trashumante recorría los caminos del Norte; el ejército francés llegó a Durango a las tres de la tarde del día 4 de julio de 1864 comandados por el General E. L. Heriller. El pueblo contempló el suceso con indiferencia, sin aplausos ni vivas. Si en ese entonces no presentó resistencia militar ante la presencia del invasor, fue por falta de recursos económicos y materiales, y no por falta de patriotismo. Las clases acomodadas, comerciantes, burguesía y el clero, fueron quienes mostraron su beneplácito. La ciudad se encontraba sin autoridades, porque el Gobernador en funciones Cayetano Mascareñas había abandonado la población dos días antes, así pues, los franceses nombraron a Buenaventura G. Sarabia, Comisario Imperial y Prefecto; y un Consejo Departamental integrado por cinco personas.
El Supremo Tribunal de Justicia estuvo integrado por seis personas, y el Ayuntamiento por un Prefecto, cuatro Alcaldes, cinco Regidores y un Procurador. Los oficiales franceses fueron hospedados en casas de familias acomodadas del Partido Conservador, y la tropa se acuarteló en los Conventos de San Francisco y de los Jesuitas. Cuando todo ocurría en aparente calma, se presentaron en la ciudad tres acontecimientos que mostraron a los invasores cual era la filiación laboral del pueblo de Durango y sobre todas las cosas, que los soldados invasores no eran dueños ni siquiera del suelo que pisaban. La tarde del 12 de julio de 1864 se oyeron en el Callejón de Salsipuedes, desenfrenados gritos: ¡Mueran los franceses!… ¡Viva México!… Hijos de la… ¡Muera Francia!… Esto, por supuesto, fué una provocación y un desafío a la guarnición militar francesa. Como por arte de magia, aparecieron policías y soldados, y aprehendieron a quien se identificó como Francisco Hernández Reyes, el cual no negó sus actos, confesando no simpatizar con los franceses.
Unos cuantos días después, se presentó un conato de incendio en el Cuartel de San Francisco; anunciando fuertes castigos contra quienes atentaran en contra de los franceses. Sin embargo, unos días después apareció muerto un soldado francés por la calle de Fénix. Se fusiló a dos sospechosos, tal vez inocentes, pero los incidentes demostraron que en la ciudad de Durango no había simpatía ni apoyo del pueblo por el ejército invasor. En cada página de la Historia de México, ahí está un duranguense. Gracias y enhorabuena.

gustavonevarez28@hotmail.com

(1) Comment

  1. Emilio Gamiz Rodrįguez

    Me da mucho gusto que personas como usted se den el tiempo para dar a conocer nombres de Duranguenses que ofrendaron su vida por darnos una patria libre. En horabuena también para usted, reciba un cordial saludo de parte de Emilio Gamiz Rodríguez, nieto del tambien Duranguense, Escolta del Presidente Benito Juárez, Capitán y Coronel Republicano de Caballería precisamente de la intervención francesa. Se ha escrito a nivel estatal y nacional que nació en Río Grande Zacatecas, pero yo tengo las pruebas de que nació en un municipio de aquí Durango.

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