La ley por encima de todo


Los integrantes de la CNTE señalaron en reiteradas ocasiones que este día impedirían el inicio del ciclo escolar hasta que el Gobierno Federal abrogue la Reforma Educativa. Pareciera que la conducta cavernaria de quienes se asumen como los poseedores de la patria y la encarnación de las reivindicaciones sociales va en el sentido de deshacer al país para fundar el que ellos aspiran, que no es otra cosa que una dictadura de las clases gobernantes al más puro estilo venezolano. Pobre México de ocurrir algo así. Mucho tiempo hemos tenido que aguantar sus desplantes porque se han acostumbrado a realizar sus actividades fuera de la ley e imponiendo el terror para lograr sus propósitos. Así de simple ha sido su actividad durante toda su existencia, y para desgracia de este país les ha dado resultados. El Gobierno Federal no está en posibilidad de satisfacer sus absurdas peticiones ya que la Reforma Educativa es una ley que surgió del Congreso de la Unión, que es la instancia que discute, elabora y diseña el marco normativo que le da vida institucional a este país. Enrique Peña Nieto no tiene la capacidad legal de acceder a la descabellada petición de la disidencia magisterial, y ellos lo saben.
Habrá que subrayar que la verdadera finalidad no es esa, sino la desestabilización del país como lo han postulado desde sus inicios como forma de lucha para la instauración de un régimen político en el que la izquierda trasnochada del cono sur, y émula del totalitarismo de Corea del Norte, con quien mantuvieron nexos cercanos en la década de los setenta del siglo pasado, ha sido la principal protagonista. Por eso resulta absurda la petición de la abrogación de la Reforma Educativa. Lo que en realidad están realizando en un símil de una guerra de guerrillas sin armas donde la táctica central es hostigar al enemigo en su propio terreno, ese que conocen muy bien porque es un movimiento incubado en las entrañas mismas del sistema político mexicano. Así nacieron y así se han mantenido, y fue un movimiento tolerado por los gobiernos posteriores al de Gustavo Díaz Ordaz que buscaron evitar ser estigmatizados como represores.
Eso es lo que no han entendido los operadores del Gobierno Federal, principalmente el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a quien solamente le ha faltado gestionar la abrogación de la Reforma Constitucional para tener un mejor sabor de boca. Hasta ahora les ha cedido y concedido lo que han solicitado, sin darse cuenta de que nunca podrá satisfacerlos.
Si pensó que con la libertad de sus principales líderes amainaría el conflicto, ya comprobó que se equivocó. No sé si el desplante del Presidente Enrique Peña Nieto de aplicar la ley haya sido también un amago, pero tendrá que cumplir su promesa o el país terminará por írsele de las manos. Muchos podrán decir que esta es una visión extrema, pero hasta ahora parece que no existe ya otro camino que el de la ley. Al tiempo.

Vladimir.galeana@gmail.com