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La Ley de Seguridad Interior, algo que preocupa


La Ley de Seguridad Interior ha causado gran debate entre quienes están a favor y quienes están en contra. Como siempre, las voces de constitucionalistas no se dejan escuchar, tampoco emiten una opinión los juristas universitarios, ni los institutos de investigación jurídica, su compromiso es con el Estado, no con el análisis, menos con la crítica.
Lo que sabemos son las argumentaciones, las de los diputados federales del PRI es obvio que son a favor, sin una sola crítica, una sola observación, la mínima salvedad. Un diputado federal me decía que es tal el nivel de violencia que los únicos que la pueden frenar son las Fuerzas Armadas, las cuales su presencia en las calles hasta ahora es anticonstitucional. Me quedé asombrado de escucharlo, doce años de esta situación y jurídicamente no se había hecho nada.
No podemos decir que las anteriores Legislaturas no supieran esta presencia irregular del Ejército en tareas de vigilancia, si bien los juristas poco han abordado el tema, sí lo han denunciado organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales.
Desde que el presidente Felipe Calderón sacó al Ejército a las calles, voces muy autorizadas expresaron su preocupación, entre otras cosas escuchamos que el Ejército no está ni capacitado, ni autorizado, ni mentalizado para cumplir tareas de seguridad pública. La medida fue considerada como un gran error, Calderón Hinojosa no atendió estas expresiones, autoritario como fue, impuso su decisión, el resultado no fue lo que se esperaba, y decenas de soldados cayeron en una lucha que les impusieron.
El actual Gobierno Federal continuó en la misma ruta, ahora no solo plantea sostener al ejército en las calles, sino darle legalidad, única forma –dicen, los diputados del PRI y del verde ecologista- de frenar la violencia incontrolable, y si esto falla, si la violencia sigue y crece como está sucediendo ahora, quién va a pagar los errores, el actual Gobierno Federal ya no, aunque se vaya arrastrando una gran derrota en el tema de seguridad, pero el Ejército va a quedar y ellos cargarán con los errores de un Gobierno Federal inepto.
Me decía el diputado federal (omito su nombre porque fue una charla y no suelo hacer públicos los nombres de mis interlocutores) que solo actuará el Ejército en casos especiales, a criterio de quién son los casos especiales, ahí está la gravedad, para el poder político cualquier protesta puede ser una situación especial.
Las observaciones a esta Ley Interior las están haciendo no solo diputados y senadores que se están oponiendo, también organismos ciudadanos, internacionales, de derechos humanos, entre otros más.
Los diputados del PRI y el Verde Ecologista dicen que la Ley de Seguridad Interior fue consultada a muchos organismos, nos parece por de más extraño que ninguno haya planteado el más mínimo desacuerdo. La Ley como llegó a las Cámaras se ha puesto a consideración, nadie sabe en las consultas qué pasó, qué dijeron, qué aportaciones se hicieron, cuál fue la dinámica de las consultas, en dónde y cuándo se hicieron, con qué metodología. Nada, de eso nada más se sabe lo que expresan en tribuna de manera muy general los diputados. No se sabe nada más.
Nos aterra pensar que se está preparando al Ejército para que se considere violentos a quienes protesten en las calles y se proceda contra ellos. Nos aterra pensar que una posible protesta social masiva en contra de los resultados electorales del próximo año que pudiera ser enfrentada por el Ejército en funciones de policía. Nos aterra pensar que el Ejército en materia de seguridad esté por encima de las corporaciones civiles, que estas sean sus subordinadas, nos aterra pensar que la libertad de expresión, de protesta, de reunión y los derechos humanos vayan a ser vulnerados en función de los intereses de grupos y de mafias, qué horror. O no.