MINUTO X MINUTO

La manga ancha


Mucho hemos abordado el tema de la crisis sistémica de nuestro país, las instituciones cada vez se hunden en el descrédito, ya no es López Obrador el que las manda al diablo, ahora es todo un país que recela, o simplemente vive sin esperanzas de que el Estado les construya certidumbre, ni siquiera avance con una idea de justicia, equidad y seguridad.
Hay ciudadanos que le apuestan a que en el 2018 puedan cambiar las cosas con un gobierno diferente, que se pueda dar un giro en la conducción del país y que los mexicanos vuelvan a tener confianza en las deterioradas instituciones. Esto está por verse, nosotros decimos que es el cambio de modelo y no el maquillaje el que pueda cambiar el paradigma social.
Por eso, los ciudadanos, cansados, hacen de la ironía una válvula de escape a la indignación acumulada por décadas, las Redes Sociales se convierten en arma de ataque virulento, inclemente, sin concesiones.
Ante la imposibilidad de poner freno, corromper, reprimir, controlar, desarticular a las Redes Sociales, el gobierno, sacudido al máximo por esta expresión popular, no le queda otra más que guardar silencio y dejar que el vendaval pase, u otro escándalo entre al quite.
Las Redes Sociales se han convertido en los instrumentos de crítica más democráticos que hayan existido, sin negar la imprenta que jugó un papel fundamental en la reforma religiosa de siglo XVI con Martín Lutero en Alemania (se cumplen 500 años de la presentación de sus 95 tesis que transformaron el mundo religioso occidental). Luego vendrían las vías de comunicación movidas por la fuerza del vapor, la energía eléctrica, el telégrafo, el teléfono.
Pero ahora, las Redes Sociales rompen fronteras y su manejo lo hace desde un niño de tres años hasta un anciano de 95, con un mínimo de capacitación, y sin que haya restricciones, más que el sentido común, la educación, la cultura y los intereses de quien hace uso de ellas.
Regresando al uso de Redes como arma crítica: dos cosas sucedieron esta semana que finaliza y que se hicieron virales; fueron protagonistas de estos hechos el Poder Legislativo estatal, y una funcionaria municipal, quienes hasta el momento de enviar esta entrega aún estaban siendo acribillados con la crítica mordaz.
En una placa en la que se pretende –no sabemos si todavía– homenajear a los constituyentes de Durango de 1917, pusieron Carta Manga. No fue solo el error de dedo, sino el contenido mismo de la placa, en la que no figuraba el nombre de ninguno de los constituyentes recordados con fervor patrio y perenne agradecimiento, su lugar era ocupado con los nombres de todos los diputados integrantes de esta Legislatura, lo cual fue causa de severísimas críticas, las cuales arreciaron cuando una diputada intentó justificar el hecho.
Desde nuestro punto de vista, creemos que en el texto de la placa los diputados no se equivocaron, o quizá les ganó el subconsciente. Pero la Constitución cada vez es letra moribunda, los derechos consagrados por la misma se vulneran, la Constitución se manipula, se violenta, se burla y la convierten de Carta Magna en carta de manga ancha para la impunidad, la corrupción y el oprobio. Sí, señores diputados, es la carta manga, solo les faltó poner de manga ancha.
En el caso de la doctora Marta Palencia, a quien admiramos y reconocemos su profesionalismo, en evento de la Casa Lamm presentó la ponencia que se ha convertido en mofa de las Redes, nos parece que su inexperiencia en las lides institucionales le tendió mala jugada, equivocó las palabras, si en lugar de “gordos” hubiera dicho obesos, si en lugar de cholos hubiera dicho jóvenes sin oportunidad de trabajar o estudiar, y no hubiera vinculado en su exposición a ninguna institución educativa, creemos que no hubiera pasado nada.
La doctora Palencia se olvidó que el evento era nacional y quizá internacional, además, que es funcionaria; las expresiones en estos eventos se deben cuidar, los contextos pulir, y las elementos teóricos y de interpretación social se deben exponer con claridad, no lo hizo y así le fue, que pena. O no.