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La mujer y la educación


Continuamos abordando algunos aspectos de mi participación en el foro al que fui invitado por el INEGI con motivo del Día Internacional de la Mujer, hoy con el tema de la educación.
Durante siglos la mujer tuvo prohibido el ingreso a la academia, su papel era el de procrear y ser parte de la servidumbre del varón, se le permitía tejer, desarrollar el arte culinario, algo de música, aprender oraciones. No se le permitía leer para evitar tuviera intercambio epistolar con varones.
No obstante estas limitaciones, el proceso educativo en la mujer va en ascenso, no dudaríamos en afirmar que en nuestro país Sor Juana Inés de la Cruz es el emblema de la lucha por ocupar espacios académicos al verse obligada vestirse de varón para ingresar a la Real y Pontificia Universidad de México en el siglo XVII.
En la primera mitad del siglo pasado la mujer seguía siendo minoría en los centros de educación profesional, su espacio era el de ser secretarias, normalistas, enfermeras, trabajadoras sociales y párele de contar.
Inicios de la mujer en la educación
Para mediados del siglo pasado la mujer empieza a abrirse paso en la academia, para el 68 no solo vemos el ingreso masivo de las mujeres en las universidades, también su participación en las luchas políticas estudiantiles.
Hoy, la mujer forma parte importante de las comunidades estudiantiles, académicas; son investigadoras, posgraduadas en las diferentes ramas. Hay mujeres intelectuales de vanguardia, activistas en la defensa de los derechos de la mujer con altos grados académicos, pero su número es muy pequeño en relación al total de las mujeres en nuestro país.

Retos de la mujer para estudiar

Sigue siendo un reto para la mujer estudiar, en México hay más mujeres que hombres en los centros educativos, la diferencia quizá no sea mucha, pero son minoría, las instituciones educativas están ocupadas fundamentalmente por hombres, la pregunta es: ¿Por qué sucede esto?
La mujer que estudia enfrenta retos fuertes, estos retos inician en el hogar, si no hay antecedentes de estudio en su casa el primero que se opone es el padre, la reduce al trabajo doméstico o a trabajos mal pagados en centros comerciales, trabajo en casas, y si bien le va en maquiladoras.
El factor económico juega un papel adverso para que la mujer estudie, puede llegar a secundaria y quizá terminar preparatoria y empieza el proceso de deserción por falta de recursos, no es cierto que la educación sea gratuita, hay costos para inscripción, cursos propedéuticos, semestres cero, para uniformes, libros, pasajes, alimentaciones, copias, vestir, calzar y muchas cosas más. Para la familia es más importante que se integre al ingreso familiar que seguir estudiando.
La capacidad reproductiva de la mujer es otro de los factores que le impiden estudiar, una estudiante embarazada entra a un espacio de conflicto fuerte, más si no tiene pareja. Lo usual es que una joven en esta situación se vea obligada a abandonar sus estudios, una carrera trunca por un hecho natural, el ser madre. La demanda por que se creen guarderías para estudiantes madres no ha prosperado, el estado es indolente y forma parte de esta tendencia al marginamiento de la mujer, a su exclusión y, lo peor, ser madre se convierte en señalamiento, persecución, hostigamiento e incomprensión total.
Áreas académicas vedadas para la mujer
Por último abordaremos las escuelas profesionales en las que la mujer no tiene acceso: la minería, la mecánica, la ingeniería petrolera, la aviación, la milicia, son carreras en las que aún la mujer no tiene acceso o su acceso es limitado, ciertamente está abriendo brechas, forma parte de su lucha por abrir frentes educativos y en esa lucha avanza. O no.