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La nueva Tenochtitlán

Para como van las cosas en México, la sorpresa es ya un producto en extinción. Pues a su forma, la nueva administración ha dejado claro que si algo hará, es diferenciarse a como dé lugar de los anteriores gobiernos.

Que el presidente López Obrador personifique su particular modo de gobernar no es algo que sorprenda a muchos. Pero que algunas de estas decisiones, provoquen cada vez más seguido que las cejas se levanten, eso ya es otra cosa.

Es decir, el presidente está para gobernar. Puede, claro, hacerlo de la forma que guste. Nombrar a quién le parezca el mejor perfil para tal o cual secretaría. Incluso darse el lujo de decir: “esto sirve, esto no”. En pocas palabras: decidir es su trabajo, decidir para todos y por todos.

Porque cuando se elige a un representante, éste es depositario de las esperanzas, sueños, enojos, miedos y todo aquel sentimiento que un mexicano sea capaz de generar. Por ello, es interesante ver cómo la sociedad ha percibido decisiones controversiales como la carta enviada por el presidente al rey de España. 

A disgusto de muchos, y de otros no tanto, la 4T reiteró que el eje de su modelo de comunicación aboga, no al mexicano promedio, sino al promedio de lo que es y siente un mexicano.

Mientras la nueva Reforma Educativa avanza tropezadamente, resentimos los ecos de un colonialismo del cual se puede sacar raja a ambos lados del océano Atlántico. El tema no es si debiera o no existir una disculpa de la corona española a los pueblos nativos, sino: ¿Por qué ahora, por qué manejar así  la diplomacia y para qué más confrontación?

Derivado del asunto México-España y ya cercanos a los 500 años de la caída de Tenochtitlán, vale la pena preguntarnos si en estos paralelismos pudiéramos encontrar luz para entender lo que pasa.

Y es que resulta curioso que con el anuncio de la Guardia Nacional y el fortalecimiento de la milicia mexicana -sumando a más guerreros águila y jaguar-, el Imperio Azteca quiere mover una vez más en la historia las piezas del ajedrez geopolítico.

No debemos olvidar que en el pasado están los asideros de lo que somos; además de los deseos y energía de generaciones de indios, españoles y mestizos. Pero atrás también están las enseñanzas de lo que no debe volver a repetirse. Pues como señaló William Shakespeare: el hereje no es el que arde en la hoguera, sino el que la enciende.

ENTRE TELONES. Nadie se sorprenda por el protagonismo de la CNTE en los últimos días. Como nunca, este brazo del sindicalismo magisterial, tiene un margen de negociación altísimo: el mismo que le dan sus diputados federales incrustados en la Comisión de Educación; el triunfo económico ante el gobierno por los primeros bloqueos del sexenio, y la mala idea de algunos funcionarios de querer apagar el fuego con gasolina.

Twitter: @Mik3_Sosa

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