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La obra pública es la respuesta

Si en verdad nos preocupa la dinámica económica, el crecimiento y la generación de empleos, la obra pública es la respuesta. En la balanza, los gobiernos deben de valorar el impacto de los programas asistenciales (algunos obsoletos y clientelares) contra las obras de modernización y equipamiento urbano, por ejemplo.
Y si no, échele un vistazo al valor de la producción generado por las empresas constructoras del sector público a nivel nacional que cayó (-14.7%) a tasa anual real durante el primer bimestre del 2017. Esto significó la peor caída en 15 años, considerando sólo el periodo enero-febrero, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). De paso, también explica el freno o desaceleración económica del país de los últimos meses.
En total, veinte entidades federativas registraron descensos; los más pronunciados se observaron en Tlaxcala (88.6%), San Luis Potosí (79.1%), Tabasco (74.8%), Guerrero (68.6%) y Michoacán (59.1%). En contraste, en los estados con variaciones positivas en obra pública, los mayores niveles de crecimiento se dieron en Estado de México (65.1%), Coahuila (107.4%), Sonora (117.2%), Quintana Roo (169.9%) y Morelos (443.2%).
Durango, durante este periodo, registra una cifra positiva y alentadora, pero todavía insuficiente (12.1%) y explica, en parte, el crecimiento del PIB en el último trimestre 2016 que ha levantado polémica en los últimos días. Este es el resultado de la obra pública que a pesar del cambio de gobierno se mantuvo activa (Boulevard Lasalle, Av. Estación Central) y/o el estadio Francisco Villa que está actualmente en remodelación, por citar solo unos ejemplos. Muestra lo importante que es realizar obra pública ya sea en remodelación y construcción. Su impacto es multiplicador en muchos sentidos: equipamiento urbano, modernización de vialidades, mantenimiento de infraestructura pública, hospitales, vivienda, e impulso a diferentes cadenas productivas, entre otros beneficios importantes.
Abro viñeta. Sin embargo, llama la atención, si usted me lo permite, analizar que en Estados donde se celebran elecciones como Estado de México y Coahuila, las cifras son muy positivas. Es mera observación y pone de manifiesto que desde los presupuestos públicos siempre se juega de manera “política” para mostrar musculo partidista. Cierro viñeta.
Esta caída en el país (-14.7%) se debe a los recortes presupuestarios del gobierno federal que se presentaron, principalmente, en obra pública. Por supuesto que el gasto social no sufrió recortes en la misma magnitud. Para el presente año se intensificaron los recortes en inversión pública, algunos en construcción de carreteras y en el Ramo 23, que corresponde con urbanismo. Tan solo el gasto de inversión en obra pública disminuyó alrededor de 23% (Presupuesto Federal 2017), lo que explica la relación directa con la caída en este sector a nivel nacional.
Si en verdad nos interesa la dinámica económica, el crecimiento y la generación de empleos, la obra pública es la respuesta. Con mayor razón, la transparencia, rendición de cuentas y enfoque de gasto público debe ser cuidadosamente revisado no solo por el gobierno, sino por la sociedad civil, el Congreso, las Cámaras Empresariales y todos los interesados en que el gobierno invierta bien y mejor nuestros impuestos.

@leon_alvarez

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