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La oposición responsable

“Oh, pudor hipócrita
de las apariencias”
Tomás Carrasquilla

Hace seis años nosotros no les hicimos esto (sic)… cada que estuvieron en un evento cuando nosotros fuimos gobierno nunca les hicimos una chingadera así (sic)… yo me retiro, no me quedo (sic)… ustedes debieron acomodar sus grupos y cada quien a los que trajeron (sic)… estas fueron las palabras que más llamaron mi atención de la serie de videos que estuvieron circulando a raíz del “berrinche” hecho por la bancada de PRI durante la toma de protesta de José Rosas Aispuro Torres el pasado jueves 15 de septiembre en la Velaria de la FENADU.
Dichas expresiones fueron autoría del carismático Luis Enrique Benítez y de la siempre refinada Marina Vitela, quienes en un “arrebato de dignidad”, tuvieron a bien amenazar con retirarse del recinto sino se les brindaba el respeto que se merecen. Un respeto desde luego, que ganaron a pulso por su intachable desempeño político y su asombrosa calidad humana, un respeto que debe ser impuesto a un pueblo marginal que no sabe nada de las buenas costumbres y los protocolos políticos. Al final la chusma entendió que no se les podía tocar ni con el pétalo de una rosa, la piel aún se encuentra muy sensible después del 5 de junio (nótese el sarcasmo desmesurado).
A mi juicio, esa es la oposición responsable, la que sólo aparece en sociedades pluralistas, en las cuales se garantiza la libre expresión de ideas e intereses y el funcionamiento de grupos que los encarnan, los acomoden donde los acomoden y los traigan quienes los traigan.
Es la oposición responsable que no se retira, se queda y hace frente a sus errores para presentar un curso de acción o programa distinto al ofrecido por el Gobierno en turno.
Es la oposición responsable que cuando fue gobierno respeto la vida interna de la UJED y el ITD, que ofreció libertades y derechos políticos, que pregono pluralismo, que jamás impuso nada ni a nadie y que nunca le hizo una chingadera así a sus oponentes, al contrarío generosamente les ofrecía prebendas políticas y una que otra curul.
Es la oposición responsable que no exige respeto, sino que se lo gana con su trabajo permanente y constante, ésta oposición es expresión de la controversia que tiene lugar en el proceso de formación de la voluntad política y de la adopción de decisiones y se entiende que ella actúa en un marco de respeto y de aceptación de “reglas consensuales” del juego político.
Hace seis años no pasó algo así, hace seis años eran otros tiempos donde las cifras de aceptación a sus Diputados eran altísimas, hace seis años era impensable escuchar una ofensa a algún político, ¿Por qué ahora pues conspiraron para ponerlos en ridículo?, ¿De verdad era necesaria tanta maldad?
Al PRI le toca ahora sacar el mayor jugo posible al discurso de la oposición responsable y propositiva, lo hará bien, al menos lo simulará a la perfección, después de todo simular es y ha sido la doctrina perfecta, el pecado original del viejo, nuevo y actual PRI, que convoca a expresar una unión tan frágil como la seda. Ellos lo saben, nosotros lo sabemos, pero su conocimiento per se, no evita su cumplimiento, pues la disciplina y las formas están por encima de todo.

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