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La partidocracia en dificultades

Con cuatro desagradables notas para el gobierno federal amanecimos hace días, la primera fue que, en un informe oficial del Instituto Británico de estudios estratégicos internacionales, que cayó como balde de agua fría en Los Pinos, México es el 2do país más violento en el mundo con 23 mil muertos en el 2016, falta sumar los de los años anteriores de los dos últimos sexenios y los que van en el 2017, sólo superado por Siria, pero con más muertos que en los dos países en guerra, Irak y Afganistán.
La segunda, fue la exclusiva publicada por el periódico de circulación nacional, Milenio, en donde documenta que en un penal federal, Puente Grande Jalisco, de donde se fugó “El Chapo” al inicio del gobierno de Vicente Fox, los narcos recluidos lo hacen un salón de fiestas, como acostumbran en los reclusorios los internos de la delincuencia organizada en el país.
Y la tercera, con la revelación del escandaloso robo de combustibles en México, y ante la impotencia de las fuerzas federales de seguridad, quién ahora encara ese grave problema, y se convierte en el perseguidor, es Hacienda, quien da la cara para advertir, que su dependencia a través del SAT, investigará a los expendedores de gasolina, los Huachicoleros, con 3, 600 puntos en los que sustraen ilícitamente el combustible.
Es decir, es un reconocimiento de la incapacidad de contener esta nueva modalidad de los grupos delincuenciales y ven pocas posibilidades de exterminar ese cáncer a través de las instancias de seguridad nacional. Los gasolineros están advertidos, pero, pensamos que el mal no se corta de raíz, dejando en la impunidad a estos cientos de grupos que encontraron su nueva mina de oro negro.
Finalmente, aparece un video en el que cámaras de seguridad captaron la manera en que un miembro de las fuerzas federales, hace una ejecución con un tiro de gracia a una persona civil que se encontraba acostada boca abajo y desarmado, asunto delicado escaló a las redes sociales y en varios programas televisivos a nivel nacional y que obligó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos a realizar una averiguación procedente.
La delincuencia desatada y la insaciable corrupción de la última camada de gobernadores y la nueva Ley de Seguridad nacional y que reclama el Ejército para que regule su actuación, durmiendo el sueño de los justos en las Cámaras, lo mismo que la Ley Anticorrupción con su nuevo Fiscal. Como si nada pasara, nuestros legisladores se fueron a su período de receso, dejando esos dos grandes pendientes.
Este es el contexto previo a las elecciones del estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, con estos ingredientes se detona el humor social en el momento más desafortunado para el Partido Revolucionario Institucional, en una lucha polarizada entre éste partido y el inusitado crecimiento que tuvo MORENA con un empate técnico y un inesperado debacle del PAN con Josefina Vázquez Mota en aquella entidad.
En Coahuila no se cantan mal las rancheras, a éstos elementos se agrega otro factor, el descrédito de los moreiras, en Nayarit el encarcelamiento en los Estados Unidos del Fiscal nayarita que estaba en funciones Videira, con la complicidad y el enriquecimiento inexplicable del gobernador de ese estado Roberto Sandoval, pero Veracruz es la entidad que encarna la madre de todas las corrupciones, con el ex gobernador Javier Duarte, detenido en Guatemala.
Así las cosas en México, y en el mundo el peso de los personajes o de los caudillos ha recobrado vuelo, como nos lo muestran los casos de Donald Trump, con el discurso nacionalista y proteccionista; Emmanuel Macron con su movimiento En Marcha; o en España con el movimiento Podemos, que compitieron con el statu quo de los partidos históricos del siglo XIX y siglo XX, por lo que debemos de releer a estudiosos clásicos de los partidos políticos como el politólogo Mauricio Duverger, para volver a los orígenes de los mismos y resolver esta crisis de representatividad y no regresar a la era de los caudillos que finiquitó en México Plutarco Elías Calles.
Urge la refundación de los desgastados partidos políticos y reinventar nuevas formas de eficacia del estado mexicano, salvar y dignificar la política y a los partidos políticos, no hay otra forma de acceder al poder, empatarlos más con el perfil de los votantes, no divorciarse del electorado que ya no se ve encarnado en estos institutos políticos que se han agotado por tantas desviaciones ideológicas y denuestos, difamaciones y descalificaciones con campañas de lodo, como única forma de hacer política. Lamentable.
Tocamos fondo o de lo contrario, serán nuevas generaciones que de las cenizas de la credibilidad, salven y hagan resurgir la civilidad de la política. No tenemos mucho tiempo para limpiarla, porque fuera de la democracia, no hay otro camino. No será cambiando las siglas del PRI, como sugieren algunas voces, ni tampoco las del PAN ni de ningún partido, el camino es refundarlos de raíz y adecuarlos a los nuevos tiempos, con más racionalidad y nuevas actitudes. Última llamada.

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