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La perfidia de “Los Chuchos”

Sin Punto y Coma

En el ejercicio político de este país existen hombres y mujeres de todos los talantes personales, de todas las edades, orígenes, condición social, raza, preparación, experiencia, y también de gustos y aficiones. Pero esa es una benéfica peculiaridad de la política de este país porque la convergencia de todo tipo de intereses, compromisos, talento, preparación y hasta costumbres enriquecen ese mosaico que mueve intereses diversos. De eso se trata, aunque también tengamos que lamentar que algunos grupos políticos lleguen a convertirse en cofradías y operen al más puro estilo de las mafias italianas de principios del siglo pasado. Pero también hay que señalar que las mafias del siglo pasado y las de estos tiempos funcionan de la misma manera: complicidades y secrecía para alcanzar, mantener, componer y recomponer intereses personales y de grupo.
El extravío ideológico y programático del Partido de la Revolución Democrática lo esta metiendo en un túnel sin salida. La corriente de “Los Chuchos” sigue mintiendo a la militancia intentando manipular el nuevo esquema directivo imponiendo la candidatura de Agustin Basave, un improvisado ex salinista ahora metido a redentor de las izquierdas. La nueva propuesta para desviar la atención del problema interno es una iniciativa que pretende regular la pensión que reciben los ex Presidentes de la República, así como los beneficios adicionales por diversos apoyos. Para decirlo de otra forma, a los perredistas no les gusta que el monto anual de pensiones y apoyos presidenciales alcance 41 millones de pesos por año. Y no les gusta simplemente porque de ello no sacan provecho ni beneficio alguno, y eso los mantiene con el odio a flor de piel.
Y no es que pensiones y apoyos sean justos, pero lo que en realidad buscan es provocar estridencia en el Congreso para ocultar la crisis de identidad y el proceso de manipulación que pretenden establecer en la elección de la nueva dirigencia del partido. Independientemente del debate, esos 41 millones de pesos son una nimia cantidad frente al saqueo que las diversas corrientes del perredismo provocaron en las Jefaturas Delegacionales en la Ciudad de México, y que pese a las evidencias solamente quedaron registradas en el anecdotario popular y nunca en los anales de la criminalidad.
Que bueno que propongan el debate de los excesos en los apoyos a los ex mandatarios, pero según los cálculos realizados por el gabinete entrante en la Delegación Miguel Hidalgo, el señor Víctor Hugo Romo gasto solamente en publicidad personal, cerca de sesenta millones de pesos cada año para posicionarse en la búsqueda de fuero para evitar la acción de la ley. Ni que decir del saqueo organizado por Leonel Luna en Álvaro Obregón, o el cinismo de Jesús Valencia en Iztapalapa que hasta casa en San Ángel compró. Eso es lo que debieran debatir también “Los Chuchos”‘ y limpiar la imagen de su partido encarcelando a los corruptos. Claro que no lo harán porque es más conveniente imponer a Agustín Basave. Al tiempo.

Vladimir.galeana@gmail.com

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