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La pobre visión de la ley y el orden

MTRA. ARELY GÓMEZ GONZÁLEZ, PROCURADORA GENERAL DE LA REPÚBLICA:
+La imaginación exagera; la razón subestima; el sentido común modera
Marlene Dietrich

Qué bueno haber encontrado esta frase de la maravillosa Marlene; espero que sirva un pensamiento femenino para que usted abra toda su cordura a lo que enseguida le planteo.
Se trata de algo que ya traté por este medio, hace poco más de una semana, al general secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, de que la política militar de comunicación considera que casi todas sus intervenciones con consecuencias mediáticas son secretos de Estado.
En el ámbito de la justicia, maestra Gómez, parecen instrumentos para ocultar lo que se quiere -resultado similar al propósito militar- y/o terminar modelando la verdad de los hechos como mejor convenga.
Me refiero al comunicado que la Procuraduría a su cargo envió anteayer reprobando la “filtración” de los videos revelados por Carlos Loret de Mola sobre la gravísima verdad que permanecía oculta cuando todos, por sentido común, sospechábamos sobre la huida del chapo Guzmán.
Estas filtraciones van a continuar, no para satisfacer aviesos intereses; al menos no de los comunicadores que tenemos la obligación de responder a la sociedad, opero lo que el ministerio público no entiende es que cuando ya un proceso de la investigación fue cumplimentado, hay que difundirlo en respuesta a las demandas de la transparencia con la que tiene también obligación, y no seguirlo manteniendo en el secreto por los efectos contraproducentes que, superdemostrado está, dañan la credibilidad general.
¿En verdad considera usted, procuradora, que informar anteayer sobre todo el cochupo que el chapo armó para poder culminar su escapada, obstruyó el camino de las averiguaciones si es lógico que ustedes perfectamente saben quiénes controlaban el sistema de monitoreo? Nadie, en primer lugar, creímos que la construcción del túnel se realizó en un ambiente de conventual silencio, no somos idiotas, maestra.
En cambio, el conventual silencio que cayó sobre varios aspectos del escape -como en el caso militar los movimientos de soldados en las calles de Iguala captando información sin involucrarse en las acciones, solo provocaron mayor inquina ciudadana cuando, de haberse manejado con oportunidad y sentido común, habrían mejorado la imagen del gobierno que tanto dinamitaron por actuar con sentido burocrático.
No creo, procuradora, que la intención del Legislativo cuando reformó artículo 16 penal para prohibir la revelación de hechos que pueda dañar el desarrollo de las averiguaciones, fuera guardar en caja fuerte todo el expediente hasta el momento de dictar sentencia sino que, en todo caso, olvidó o no pensó en agregar algo tan obvio como que tal información específica podía publicarse cuando ya no afectara al proceso. En el primer supuesto, como ese artículo está redactado, los informadores debemos respetar la discreción en beneficio del sano desarrollo de las averiguaciones; pero cuando en hechos como los dos arriba mencionados ya no daña su publicación al proceso penal, ¿Para qué guardarla en bóveda bancaria? ¿No ayudaría vestir tal información ¡de fiesta, caray!, y entregarla a los medios con la obvia explicación de que llegó el momento procesal ventilarla públicamente? Y habiendo llegado la configuración del segundo supuesto, ¿No convendría a todos, menos a los presuntos culpables, airear las investigaciones para que la sociedad se percate de la manera como se hace y no como se obstruye a la justicia?
Si todos atendiéramos el consejo de Marlene, ¡cómo mejoraríamos a México..!

lmendivil@delfos.com.mx
m760531@hotmail.com

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