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La tímida sociedad civil


La sociedad civil se forma por grupos de personas que se unen para lograr un objetivo, ya sea en el ámbito privado o público, son básicamente ciudadanos independientes y autónomos que actúan en conjunto para cumplir un fin y posteriormente se reinsertan en sus roles habituales; lo cual es muy distinto al desempeño que deben tener las organizaciones empresariales y gremiales de carácter corporativo y permanente.
Buena parte de los países desarrollados destinan una parte proporcional de su presupuesto para que sea ejercido por las Organizaciones No Gubernamentales, lo cual se hace con éxito, ya que se ahorran muchos recursos públicos y además se propicia que la sociedad sea corresponsable de su propio desarrollo y contralora de las políticas públicas.
En nuestro entorno las asociaciones civiles, cámaras y colegios están muy desprestigiados, precisamente, por la forma y el fondo con que disputan las dirigencias, además de su cercanía tradicional con los gobiernos, evidenciándose en diferentes momentos también una dependencia política y una subordinación, ya que han sido utilizadas para legitimar las decisiones gubernamentales por absurdas y nocivas que estas pudieran ser.
La participación social es fundamental para que una democracia prospere, en nuestro país esa posibilidad sigue siendo muy limitada y estigmatizada, precisamente por la violencia en contra de los activistas que en la mejor de las circunstancias son convertidos en presos políticos y en la peor son asesinados, sin que en la mayoría de los casos haya consecuencias jurídicas en contra de los responsables.
En realidad hay muchos “méxicos”, mientras el norte se esfuerza por parecerse a los Estados Unidos, construyendo “malls” y pasos a desnivel en ciudades coloniales, El Bajío y el occidente pretenden seguir siendo como España, la capital del país con su propia dinámica progresista, mientras el sur se confunde con Centroamérica; México sigue teniendo una identidad relativa y una cohesión social débil por sus prejuicios históricos que se manifiestan en el clasismo, el machismo, el feminismo machista y el racismo tan arraigados.
Unifican más los escasos triunfos y los habituales fracasos de la selección nacional de fútbol que un proyecto de nación con objetivos compartidos que permitan superar la mediocridad histórica, la gente sigue siendo apática a la política porque ha creído que todo el mundo es igual a lo que conocemos, los puntos de referencia han sido muy escasos, pero Internet gradualmente está cambiando las percepciones, ya que los mexicanos están teniendo acceso a otros visiones culturales sin la necesidad de viajar, a formas diferentes de hacer las cosas y estilos de vida distintos.
El mexicano de hoy es más exigente y demandante que las generaciones que crecieron con Televisa como único medio para observar otras alternativas que contrastaran con su entorno de vida, las cuales estaban centradas en crear una sub cultura de victimización reivindicativa en la que los pobres son buenos, los ricos malos y la muchacha del aseo resulta ser la hija de un magnate que la hereda y termina casada con el hijo de su patrona.
La sociedad mexicana ha tenido despertares intermitentes pero no alcanza a ir más allá en su estatus de ciudadanía que lo circunscribe básicamente a ser solo elector y contribuyente; la sociedad civil se construye con liderazgos naturales que emergen y logran involucrar a otras personas que también persiguen los mismos fines; uno de los ejemplos recientes en Durango son aquellos que se han unido espontáneamente para promover “sin voto no hay dinero” y “más con menos regidores”.
Las asociaciones de empresarios o profesionistas deben dedicarse a asuntos relacionados a las actividades de sus agremiados como sucede en cualquier parte del mundo civilizado, su rol social no es actuar como partidos políticos alternos; sus dirigentes no aportan mucho opinando de todo lo que les preguntan, muchas veces desconociendo los temas o que nata tienen que ver con sus responsabilidades; asimismo, los gobernantes deben entender que este tipo de organizaciones ya no sirven para legitimar la toma de decisiones de estado, como sucedía hace algunas décadas.
La sociedad civil debe seguir madurando, es muy necesaria la participación bienintencionada de los ciudadanos en los temas de interés público para que las formas de interlocución con los gobiernos empiecen a transformarse, transparentarse y sean más interactivas; los gobiernos deben entender que la sociedad de Durango es mucho más que las cámaras empresariales y los colegios de profesionistas.
Tal vez sea porque muchos de los políticos no tienen nociones de lo que es la teoría general del estado, que siguen confundiendo a la sociedad civil, con las organizaciones corporativas en las que se integran las personas para cumplir fines específicos de carácter gremial; lo cierto, es que entre más participación ciudadana haya, más rápido se empezarán a revertir los malos resultados tradicionales que han tenido los gobiernos que le temen al cambio, a la innovación y a utilizar fórmulas distintas a las que ya han fracasado en el pasado.

@ernestoescobosa

(3) Comments

  1. Miguel Angel

    Muy acertado tu comentario Ernesto! hay que seguir en esa dirección, la sociedad civil necesita y le urgen vías de expresión legítimas y no han encontrado la forma porque el sistema esta diseñado para eso, para atomizar y desalentar a ciudadanos que quieran expresar cualquier inconformidad. Si nos llegamos a aglutinar de manera importante, aguas!! Saludos

    1. Anónimo

      Te agradezco tú interés de leerlo y comentarlo, me alegra que coincidamos en este tema.... Saludos E. Escobosa

  2. Mayte

    Me parece este otro artículo responde en parte su artículo. https://www.nytimes.com/es/2017/08/30/mexico-pegasus-claudio-x-gonzalez-laporte-enrique-pena-nieto-corrupcion/?ref=nyt-es-LA Saludos!

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