La toma de protesta


Tres comentarios breves:
1.- El público
El público que abucheó tanto a los priistas locales y aplaudió estridentemente a las panistas Vázquez Mota y Margarita Zavala durante la toma de protesta del Dr. Aispuro fue un público difícil de comprender. Por un lado, no porque abucheara y vitoreara, sino porque esperó hasta una situación desventajosa para los priistas, situación que tardó décadas en llegar en este estado, para expresarle con un simple abucheo al partido hegemónico que estaban haciendo algo mal, es decir, que ellos no han gobernado ni legislado como es esperado que lo hagan. Por otro lado, porque se limita a un abucheo cuando se esperaría que su rechazo a lo que el PRI ha venido haciendo se demuestre en prácticas democráticas constantes y no coyunturales. El público, sin dudas, era panista, pero si quieren ser panistas o ciudadanos que incidan directamente en que el nuevo gobierno del Dr. Aispuro no termine en decepción, probablemente tendrán que volverse una “ciudadanía vigilante”, un concepto que describe al ciudadano que no duerme, que está siempre vigilando a sus representantes e incidiendo directamente. Aunque de poca trascendencia, no debemos negarle su valor al abucheo ciudadano puesto que es una válvula de escape simple, no violenta que ayuda a liberar tenciones. ¿Cuántos no habían querido abuchearlos durante tanto tiempo?
2.- Los priistas
Enrique Benítez Ojeda hizo el ridículo comportándose como un niño berrinchudo. Los legisladores tuvieron por primera vez una buena muestra de que no ocupan sus cargos para ser eternamente aplaudidos sino constantemente supervisados y evaluados. Así es en una democracia y la de Durango, incipiente como es, apenas y deja ver algunas muestras de que la figura del legislador no es más una de culto, mitificada e incuestionable. Priista, panista o de cualquier partido, el servidor público está siempre en la palestra. En vez de retirarse si lo abuchean, Benítez y el resto podrían emprender una autoevaluación profunda y acercarse a la ciudadanía para que ésta se sienta realmente representada por ellos o irse acostumbrando al abucheo masivo. Es decir, la democracia o el ridículo.
3.- El nuevo gobernador
Tantísimas son las expectativas puestas en el Dr. Aispuro que muy probablemente se le evalúe con nula indulgencia, todo pinta para ser una cuestión polar: todo lo que Durango estuvo esperando, o una terrible decepción. No porque realmente su administración, como cualquier otra, no vaya a tener sus matices, sus cuestiones positivas y sus áreas de oportunidad sino porque es tanto lo que se espera de él que el juicio ciudadano seguramente será duro. Todo está por verse, especialmente esa frase fuerte de tintes heroicos que trascendió en su primer discurso como gobernador “quien la hizo tendrá que pagarla”.