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La venganza nunca es buena

La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena, decía don Roberto Gómez Bolaños a través de su inolvidable personaje El Chavo del 8.
Y es que el rencor genera toda clase de sentimientos malignos que hacen que todo se detenga en guerras violentas, llenas de odio, violencia física y emocional que no llevan a ningún lado sino al desastre total.
Traigo este recuerdo a cuento porque las campañas políticas a gobernador de Durango estuvieron impregnadas de una sed de venganza, principalmente de los dos principales bandos que se disputan el poder político de la entidad.
Por ejemplo, en la campaña de José Aispuro Torres, se aglutinaron muchos personajes que apoyan su proyecto no tanto porque tenga buenas propuestas sino porque ven en él, al instrumento con el que cobrarán venganza desde el gobierno del estado.
A muchos de sus cercanos los mueve el odio en contra del grupo que tiene dominando la política durangueña desde los últimos doce años; el rencor los ciega de que Ismael los haya desplazado para crear una nueva clase política a la que consideran dúctil e improvisada. El problema es que ellos ya estuvieron, especialmente en el sexenio de 1998 a 2004 y no fue un sexenio pulcro y mucho menos, lleno de progreso puesto que no hay nada químicamente puro.
Pero también se encuentra la clase empresarial que no fue beneficiada en los últimos dos sexenios con los contratos de obra pública o proveedurías al gobierno estatal, que ahora quieren volver para ser beneficiarios del erario; en síntesis pareciera que es un ‘quítate tú para ponerme yo’.
La venganza nunca es buena, anclarse en el odio hace que se detenga todo y no se avance hacia ningún puerto promisorio; lo vimos con Fox que no pudo avanzar cuando iba a fumigar a todas las tepocatas, víboras prietas y demás especímenes malignos y no hizo nada más que detener el desarrollo del país por la parálisis legislativa.
Esto mismo sucede en Nuevo León, en donde la campaña exitosa de Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, fue en prometer cárcel para los principales actores políticos de aquella entidad federativa, solamente que no ha podido cumplir pues la integración de las carpetas de investigación no se hacen al antojo de los poderosos y mientras esto sucede, se pierde tiempo valioso del ejercicio gubernamental, siendo finalmente los ciudadanos los directamente perjudicados porque a sus gobernantes les cegó la sed de venganza.
Sin embargo, el sentimiento vengativo también se ha hecho presente en el partido gobernante, desde la interrupción de un noticiero de televisión hasta como las estrategias de los seguidores como cuentas de golpeteo en redes sociales a guisa de defensiva de los ataques del candidato opositor.
Durante toda esta campaña electoral por la gubernatura, hemos visto memes ofensivos, trolles, cuentas falsas, llamadas obtenidas por medios ilegales y difundidas en redes sociales, así como toda clase de ataques que no hacen otra cosa más que dividir todavía más a la sociedad duranguense.
Lamentablemente los duranguenses no estamos unidos, vivimos en una permanente confrontación y este tipo de vendettas solamente alientan esa separación y quebranto social; espero que los candidatos que se sientan con mayores posibilidades de ganar la elección dentro de ocho días, tomen muy en cuenta de que el sentimiento de odio no conduce a nada bueno, pues nuevamente parafraseando al legendario niño del barril: “la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena”.

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