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Cachimba

GASTO EN DEMOCRACIA… La democracia mexicana es una de las más caras del mundo; entre otras cosas por la burocracia electoral obesa y que no ha logrado ganarse la confianza de los electores. Para el proceso electoral de este año 2018 se gastarán 24 mil 215 millones de pesos, de los cuales 6 mil 778 se destinan a los partidos políticos. Si ese gasto se divide entre el número de ciudadanos en el padrón, o entre el número de ciudadanos que votan, cada voto cuesta hasta el doble de lo que cuesta en los Estados Unidos y, a pesar de todo ese gasto, persiste la desconfianza.

OBSERVADORES… Estas elecciones están bajo la lupa internacional; en esta semana arribará a México una misión de observación electoral de la OEA, para cumplir con la Carta Democrática Interamericana, con esto se vigilará el proceso electoral, el financiamiento, la transparencia y el desempeño de las instituciones electorales. Esta es la cuarta ocasión en que arriba esta misión de observación electoral pues ya estuvo antes en los procesos de 2009, 2012, 2015 y el actual de 2018. Hoy el INE tiene registradas 900 solicitudes de ciudadanos y organizaciones que desean participar como observadores electorales.

EXPECTATIVA… Y el próximo domingo se realizará el segundo debate de candidatos a la presidencia; ahora ya no serán cinco sino cuatro los participantes. Según algunas mediciones de comentarios en redes o referencias en medios, el interés por este segundo encuentro es menor que el que despertó el primero. Al parecer porque “ya los vieron” y no esperan nada diferente o nuevo. La expectativa de que ocurra algo espectacular en estos debates se ha alejado. Dicen que si lo único que habrá son propuestas, entonces no es atractivo ¿será?

OPORTUNISTAS… Era de esperarse, es una fórmula que ha dado resultado en el pasado y hay “líderes” que no dudan en usarla. Se trata de buscar visibilidad, hacer ruido en las vísperas de acontecimientos importantes para que los gobiernos negocien con ellos, y siempre con exigencia de prebendas y beneficios que no necesariamente son para la gente sino para el que los encabeza.

CHANTAJES… Siempre en los días previos a los informes de gobierno, cuando se acerca una visita presidencial anunciada con anticipación, o en el marco de un proceso electoral, no faltará un líder que organice alguna manifestación de preferencia con el bloqueo de alguna calle o interrumpiendo algún acto público, para llamar la atención y así poder chantajear. Lo malo no es que ocurra, sino que mientras les siga funcionando seguirá repitiéndose esta práctica.

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