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¿Y las buenas noticias cuándo?

¡Pesimismo financiero!

Bien es cierto que hay temas torales que acaparan la atención de la opinión pública, pero eso no implica que se desatiendan rubros quizá menos importantes, que también son de urgente solución en la vida diaria de una sociedad que demanda, movilidad financiera, servicios públicos de calidad, etc.
El tema de la deuda pública que heredó la pasada administración; la contingencia que dejó muerte y destrucción, se llevan los principales espacios noticiosos y de medios impresos.
Tal parece que hasta hoy solo la mala fortuna persigue a los duranguenses; no hay nada más que eso que dice una ama de casa pesimista “no alcanza ya para estirar el gasto diario y con estas noticias nos acaban de amolar”.
Los espacios de noticias giran en torno a las visitas que realizan el gobernador del estado, José Aispuro Torres y el alcalde capitalino, José Ramón Enríquez, a la zonas del desastre, se les ve enfrascados en atender la urgencia que dejaron las intensas lluvias.
Hasta ahí todo está bien, hasta dormir en casa ajena como lo hizo el alcalde pero la gente de a pie, esa que sale a ganarse el pan diariamente requiere también la atención y ayuda de sus autoridades para que aún en la adversidad todo vuelva a la normalidad.
Todos los días surgen noticias pesimistas. ¿Y las buenas noticias cuándo?, se preguntan los ciudadanos ya hasta el gorro de tanto bombardeo noticioso el cual se dice apenas comienza.
Y para acabarla la suerte no ayuda a los “chicos malos” de la pasada administración que hoy están en capilla pues la pésima calidad de algunas obras que avalaron funcionarios irresponsables cobran la factura. Ahí está el puente que colapsó en Canatlán y que dejó incomunicadas a varias comunidades.
Empero por otro lado no se entiende el porqué algunos funcionarios de menor jerarquía en el caso del ayuntamiento capitalino no entienden que poco tienen que hacer andando de lambiscones tras los jefes y abandonar su responsabilidad.
Los servicios públicos no se ve que funcionen en ningún barrio ni colonia; la basura por doquier; los parques y jardines; yerba crecida; jardines sucios y desatendidos, en pésimo estado sin nadie que les ponga mano.
Y lo peor es que por atender otras urgencias no hay ojos que vean eso que también es parte de su responsabilidad de gobierno.
El lodo y basura que dejó la intensa lluvia “adornan”, las calles de la ciudad.
El asunto de las finanzas estatales y municipales no camina; todo detenido y ni para cuándo haya luz verde para que se realice un esfuerzo y se comiencen a cubrir deudas institucionales.
El sector empresarial y diversos proveedores del Ayuntamiento capitalino desesperados viven en una zozobra permanente pues a dos meses que concluya el año no hay certeza si podrán recuperar algo de su dinero y cubrir compromisos de fin de año; como son aguinaldos, impuestos, etc.
Con tanta mala noticia los jefes de familia, desde obreros hasta empresarios, no saben qué hacer ante la crisis de falta de liquidez del gobierno como principal sostén de la economía de miles de familias.

Despidos agudizan el pesimismo
Otro factor que también ha detonado la crisis financiera es el despido de cientos de trabajadores de los diversos niveles de gobierno.
En el Gobierno Municipal se hace más notorio el despido de empleados no sindicalizados.
En dependencias del gobierno estatal se busca la forma de negociar con aquellos empleados que no son parte de la nueva administración para que dejen sus espacios a los que llegan.
“Pero no hay dinero para liquidaciones”, dice el representante legal del gobierno estatal, Galdino Torresillas Herrera.

Correo electrónico: vista_políticastro@yahoo.com.mx

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