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Las mutaciones de Porfirio

La imagen no da margen a la duda. En el recinto legislativo de San Lázaro, en la Ciudad de México Porfirio Muñoz Ledo ocupa el lugar central, el que le corresponde al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. En diferentes frentes, defendiendo diversas posturas ha sido un controvertido protagonista de la transformación política en la historia del México contemporáneo.

En 1969, posterior a la matanza de jóvenes estudiantes, a los 35 años, siendo diputado federal, realizó en tribuna una acalorada defensa del primer mandatario del país en aquel entonces, Gustavo Díaz Ordaz, haciendo gala de sus dotes para la oratoria sentenció en el marco del quinto informe de gobierno: “fuerzas e intereses ajenos a la voluntad del pueblo pretendieron divorciarlo de las instituciones de la República y los más antiguos trasfondos reaccionarios vinieron a condensarse en la idea de que el deber más imperioso para los mexicanos es disminuir la autoridad del Estado e inventar un nuevo régimen constitucional… nuestro progreso se ha vuelto a la postre irreversible, porque ha cerrado el camino a todo retroceso”.

Le tocó tomar la protesta, en 1976, al entonces presidente electo, José López Portillo. En los sexenios de Echeverría y López Portillo llegó a ser secretario del Trabajo y de Educación, respectivamente.

En 1986, junto a Cuauhtémoc Cárdenas, Ifigenia Martínez y otros, dio vida al Movimiento de Renovación Democrática, dentro del PRI, que fue lo que se conoció como “Corriente democratizadora”. Dos años más tarde, siendo senador de la Ciudad de México por el PRD, hizo historia al interpelar al entonces presidente de México, Miguel de la Madrid. “Con su permiso, señor presidente”, gritó hasta en un par de ocasiones a mitad del discurso del mandatario lo que significó, en aquel entonces, una osadía.

Causó polémica cuando invocó, en 1990, “su derecho de sangre” para convertirse, con la anuencia del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, en candidato a gobernador por el estado de Guanajuato, a pesar de no haber nacido ahí.

Fue candidato a la Presidencia de la República por el PARM, aunque declinó a favor de Vicente Fox en el 2000. En agradecimiento, fue nombrado embajador de México ante la Unión Europea.

Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, lo nombró secretario Ejecutivo de la comisión redactora del proyecto de constitución para la Ciudad de México en el 2016.

Proclive al reflector, Porfirio Muñoz Ledo comenzó su nueva etapa, ahora como parte de MORENA y desde su lugar de honor en San Lázaro, ha empezado, desde el lugar de relevancia que tiene de nuevo a seguir alimentando el culto a la personalidad: “Es la hora de la reconstrucción nacional, no de una democracia colérica”, sentenció frente a sus pares mientras hacía una moción al orden en el pleno.

Cuando el primero de diciembre Porfirio Muñoz Ledo coloque la banda presidencial al presidente Andrés Manuel López Obrador estaremos ante la representación simbólica de que en los prolegómenos de la llamada Cuarta Transformación, en palabras de Gramsci: “lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no termina de morir”.

Botica

La manga.- El último día de agosto concluyó sus trabajos la Sexagésima Séptima Legislatura que será recordada por la placa que develaron en honor a los constituyentes duranguenses que contribuyeron a la conformación de nuestra Carta Manga (¡sic!). Fue nota a nivel nacional y tendencia en redes, por cierto.

Malestar.- Hace unos días se realizaron elecciones en la Sociedad Mexicana de Directores. Lo bueno: resultó ganador el duranguense Juan Antonio de la Riva. Lo malo: alrededor de 160 cineastas y personalidades del séptimo arte como Gael García Bernal, Diego Luna y Alejandro González Iñarritu se niegan a dar validez a los resultados, toda vez que, aseguran, el proceso electoral se basó en estatutos que fomentan la sobrerrepresentación del grupo ganador, además de que los mismos no cuentan con la aprobación del Indautor.

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