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Le pido al universo…

Vianey Esquinca

La semana pasada quedó al descubierto un nuevo capítulo de la historia de terror protagonizada por Javier Duarte. El flamante “Inspector Yunes-Dodo” presentó a los medios de comunicación una bodega en Córdoba, Veracruz, repleta de obras de arte, útiles escolares, sillas de ruedas y balones presuntamente propiedad del exmandatario veracruzano y su esposa. Como todo buen espectáculo, las autoridades locales limpiaron y ordenaron convenientemente las pruebas, ¡adiós al debido proceso, adiós a la conservación de la cadena de custodia de las pruebas y a la presunción de inocencia! No importa que eso pueda tirar cualquier juicio, lo importante era lucirse.
Pero, de todo lo encontrado, lo que más llamó la atención fueron los supuestos diarios de la exprimera dama, Karime Macías, quien aparentemente de su puño y letra, no sólo apuntó números de cuentas bancarias, relación de familiares, socios y diversas personas con las que hacía negocio, sino que dio a conocer el secreto de su riqueza: el decreto.
En una de las hojas del diario se leía la frase que escribió decenas de veces: “sí merezco abundancia, sí merezco abundancia”. No debe haber estado tan perdida si el desvío del que se acusa a su marido es de miles de millones de pesos.
Sin embargo, lo más sorprendente de todo es que esta columna tuvo conocimiento de que una fiebre de “autodecretos” invadió al país.
Cada uno de los veracruzanos escribió en sus cuadernos: “Sí merezco un gobernador, sí merezco un gobernador”, porque después de tener a Javier Duarte, que dejó en quiebra al estado, ahora tienen a Miguel Ángel Yunes que se siente el agente 007 de Misantla y, en lugar de gobernar y devolverle la seguridad que tanto necesita la gente, se ha puesto a hacer el trabajo de procurador-fiscal-investigador-policía-detective.
El expresidente Felipe Calderón no se quedó atrás y se dice que comenzó a repetir una y otra vez: “Sí merezco una cuba, si merezco una cuba”, pues después de que no lo dejaron pasar a la isla, tuvo que quedarse con las ganas de estar en el homenaje del opositor a Fidel Castro, Oswaldo Payá.
El tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, que está acostumbrado a llevar la contraria, hizo un decreto inverso: “No merezco ir a la chingada, no merezco ir a la chingada”. Y es que el exjefe de Gobierno del Distrito Federal no se quiere ir a su rancho, porque definitivamente ya se vio como Presidente de México en 2018.
El presidente Enrique Peña Nieto también le entró a la fiebre de los decretos y se ha puesto a escribir: “Sí merezco respeto, sí merezco respeto”, y es que Donald Trump no le ha mostrado ninguno. Más tardó en reunirse con los secretarios estadunidenses de Estado y Seguridad Interna, Rex Tillerson y John Kelly, respectivamente, que el presidente del país vecino en anunciar el calendario de la construcción del muro en la frontera con México.
Agustín Carstens es otro que ya sacó su libretita para escribir: “Sí merezco irme, sí merezco irme”, porque aunque había anunciado que dejaría su cargo como gobernador del Banco de México en junio, ahora le pidieron que, por favor, se quedara unos meses más y se tendrá que despedir hasta noviembre.
Por supuesto, se sabe también que hay una enorme lista de políticos escribiendo: “Sí merezco ser candidato de mi partido, sí merezco ser candidato de mi partido”, suspirando quedarse como abanderados de su instituto para las elecciones de 2018. El que escriba más veces seguramente es el que se quedará.

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