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Lecciones de una campaña exitosa más no triunfadora

Indudablemente que todos los procesos electorales dejan una buena cantidad de experiencias porque cada campaña es muy diferente a la anterior y a la que vendrá. De ahí la importancia de recuperar los componentes más significativos que rodearon a la campaña más exitosa, más no victoriosa, de este 2019.

Será difícil para quienes tenemos años de cubrir campañas electorales (un servidor ha cubierto campañas desde 1983), negar que la mejor campaña –como concepto—ha sido la de José Ramón Enríquez Herrera. ¿Por qué? Porque encontramos en ella todos los elementos que rodean a una campaña posmoderna. Veamos.

1.- Tras ser rechazado por el PAN y Morena como su candidato a la reelección a la alcaldía, José Ramón Enríquez no tuvo otro camino que utilizar las siglas de su partido, Movimiento Ciudadano (MC), para alcanzar el objetivo de retener por tres años más, la administración de la ciudad de Durango.

> Sin embargo, se enfrentó de inmediato con dos problemas.

El primero, que tendría que ser él y no otra personal el candidato. En dos años y medio de gobierno, Enríquez Herrera no había logrado desarrollar los liderazgos de calidad como para competir en una elección que desde el comienzo se presumía apretada.

> Sería su liderazgo y no el de MC quien estaría jalando la pobre y limitada estructura de ese instituto político.

2.- Tras el diagnóstico, se definió que el público meta de la campaña, sería la clase popular; la clase media desde hace años la concentra el Partido Acción Nacional, una gran parte, y la otra el Partido Revolucionario Institucional.

3.- De ahí que un 80% aproximadamente de la campaña se centrara en mensajes racionales y emotivos, destinados a la clase trabajadora. Y para ello, el equipo de campaña definió una serie de acciones.

> La consulta popular en las colonias.

> La solución inmediata de necesidades como alumbrado, temas de salud, de alimentación, de transporte, de bacheo y hasta pavimentación.

> Todo eso, aderezado con bailongo, grupos norteños, el alcalde disfrazado de luchador utilizando el sobrenombre de Águila Enríquez.

> Vestimenta casual en un 95 por ciento, utilizando botas la mayor parte del tiempo.

4.- La comunicación política, sin lugar a dudas fue una de las variables más exitosas y de resultados inmediatos.

> La narrativa que se construyó, fue la de un ser humano dedicado desde hace muchos años, a atener a los pobres, a los desvalidos. 

> El discurso se apuntaló con pequeñas historias en videos cortísimos, en donde aparecía Enríquez regresándole la vista a los pobres, a los trabajadores, a las amas de casa, a las personas de edad avanzada.

> También aparecían aparecía el alcalde con licencia, comiendo en casas humildes, o enganchado en un carro de tacos, tortas, gordas y todo tipo de comida callejera. El mensaje era: es uno de nosotros.

5.- La comunicación de José Ramón revolucionó la primera campaña municipal del Siglo XXI en Durango.

> Las redes sociales si no fueron el eje de la distribución de los mensajes, se convirtió de golpe, en la segunda opción en importancia, después de los medios electrónicos (radio y TV). Le siguieron las campañas de tierra (panorámicos, volantes, trípticos, publicidad móvil. Luego las entrevistas y notas en los medios impresos.

> Un medio de distribución efectivo fue, sin lugar a dudas, el WhatsApp. Cierto, aún no pertenece a las redes sociales, pero se ha convertido al menos en Durango, en el principal medio de comunicación familiar, grupal y hasta empresarial. Clare, cantidad de mensajes fluyeron a través del Facebook y como tercera opción el Twitter.

6.- La campaña territorial. Por más que un candidato realice una excelente campaña de comunicación política, si no trabaja el territorio, está “frito”.

> Durante la campaña de José Ramón, observamos que fue el candidato que desplegó en colonias, barrios y fraccionamientos a un verdadero ejército de promotores naranjas.

> Fue el candidato que logró un número impresionante de alianzas con asociaciones civiles, clubes deportivos, asociaciones de profesionistas, organizaciones sociales, sindicatos, grupos de colonos; buscó el debilitamiento territorial de los opositores (PAN, PRI, PT y PRD). Fue el que mayor número de alianzas concretó.

7.- Y la movilización A’pá?

Es en este rubro en donde descansa, al final de la campaña, el esfuerzo de cientos o miles de militantes. Si la maquinaria no está bien enaceitada con tres semanas de anticipación, cuando menos. Si no se tienen los recursos suficientes para, en el Día “D”, llevar a cabo la movilización, claro, supervisado por los responsables que tengan probada experiencia en movilización, si todo esto no está bien “amarrado”, el día de las votaciones, tendrá el resultado que le vimos a Movimiento Ciudadano el pasado domingo; 50 mil votos.

¿Qué falló? El equipo de movilización. Para obtener 75 mil sufragios, debieron haber movilizado a cuando menos 100 mil ciudadanos. No lo lograron. Y eso se llama fracaso. Punto.

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