Loading

Legislatura Federal LXII, ¿Qué cuentas entregó?

Observatorio-Ciudadano

Estamos de fiesta Patria, muchos cuetes y por momentos una parte de la sociedad más agraviada se olvida de sus penurias y carencias. Los políticos, llevados por los tragos de la fiesta, sueñan y se ven al frente de un cargo de elección popular, pero sólo son sueños, pues la decisión no está en sus manos, deberán estar atentos para aprovechar una oportunidad cuando se den los vaivenes de la política. Otros pican piedra y eso cuesta, lo malo es que son recursos públicos, no se pierdan; la gata aunque la revuelquen es la misma gata.
El tema de nuestra columna, nos lleva a rescatar lo positivo, lo negativo y los pendientes que dejó la LXII Legislatura que recientemente acaba de concluir, vamos por partes.
Exigió honradez a los otros poderes, pero se eximió a sí misma de ese requerimiento. No dudó en afectar intereses que parecían intocables, pero protegió sus propios privilegios. Reclamó austeridad al Ejecutivo, pero no escatimó en otorgarse recursos. En casa del herrero, azadón de palo.
La LXII Legislatura fue histórica por la amplitud, pluralidad y complejidad de las reformas que emprendió. Quizá ya no haya recuerdo de ello, pero de los 95 compromisos adquiridos, 62 le correspondían al Poder Legislativo: 43 reformas legales y 19 constitucionales. La gran mayoría fueron aprobados (76%) y casi todos con la participación de los tres principales grupos parlamentarios: PRI-PAN-PRD. El Pacto prestó legitimidad al gobierno de Peña Nieto. Acabó también por desterrar la idea de que un gobierno sin mayoría está condenado a la parálisis y de que, en política, los intereses son irreconciliables en todo momento.
La Legislatura aprobó 803 iniciativas de ley. Pero el toque distintivo no fue la producción de leyes casi a granel sino su gran calado y su potencial transformador, siempre y cuando se traduzcan en políticas públicas duraderas y adecuadamente implementadas. El propio Presidente presentó 80 iniciativas y le aprobaron 63. No fue un mal récord de bateo (79%) si se piensa que no gozaba de mayoría en ninguna de las dos Cámaras.
Las reformas constitucionales aprobadas fueron 21: desde la educativa hasta la político-electoral, desde la energética hasta la de comunicaciones, desde la de justicia para adolescentes hasta la de desaparición forzada de personas, desde la de transparencia hasta la anticorrupción, desde la de disciplina financiera de estados y municipios hasta la de competitividad. Las secundarias no fueron menos importantes: la Ley de amparo, la de contabilidad gubernamental, la financiera o la Ley Federal del Trabajo.
Como es natural, heredarán a la próxima Legislatura (2015-2018) muchos pendientes: las leyes secundarias del sistema nacional anti-corrupción, de la reelección y de las candidaturas ciudadanas, la reforma del DF y la del fuero legislativo, la despenalización de la mariguana, la ley sobre el uso legítimo de la fuerza pública, las policías estatales coordinadas, el Código Penal Único, el seguro social universal o la instancia ciudadana y autónoma de supervisión de contratación de publicidad.
Estos pendientes irán procesándose en los próximos tres años, ¿Pero se irá a procesar el descrédito de los legisladores? Hasta donde sabemos, el tema no formó parte de las plenarias de cada grupo parlamentario. Lástima, porque si la LXII Legislatura tuvo grandes logros legislativos, también lo fue por motivos reprobables y reprochables.
El deber es mayor que el haber casi siempre. Pero hay haberes en las democracias que son injustificables. No se puede tener un parlamento tan ostensiblemente caro. No se pueden tener “asignaciones a los grupos parlamentarios” para repartir discrecionalmente. No se puede tener una Mesa Directiva que catalogue la información sobre las auditorías al gasto del Congreso como “información reservada”. No se puede aprobar la transparencia del gasto para la siguiente Legislatura, pero no para la actual. No se vale hacer caso omiso del conflicto de interés en el que los legisladores incurren, por ejemplo, el presidente de la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados tiene intereses en la industria y ha sido asesor de sociedades de transporte y apoderado legal de organismos y empresas del ramo. No se puede legislar contra la corrupción y dejar sin acusación judicial a quienes otorgaron partidas presupuestales a municipios con la condición de que las obras se asignarán a los elegidos de los diputados y se reservará un moche; no se vale utilizar millones de bono de marcha para los diputados, y no es correcto triplicar el gasto de la Coordinación de Comunicación en época electoral.
Comentarios: observatoriociudadano01@gmail.com
Twitter: jparreolatorres
Blog: Juan Pablo Arreola Torres

Comenta con Facebook