Loading

Llegamos al final de las campañas; ahora la ciudadanía tiene la palabra

A unas horas de que concluyan las campañas más grandes en la historia electoral de nuestro país, surgen nuevos elementos que nos indican que a cuatro días del primero de julio, nadie tiene la certeza de ganar la carrera presidencial y, por lo que respecta a Durango, la pelea por los espacios en el Senado de la República será entre las tres principales fuerzas políticas: PRI, PAN y Morena. Expliquémoslo.
1.- Los desairados cierres de campaña que Andrés Manuel López Obrador ha tenido en la última semana han dejado en claro que una cosa es la propaganda del resultado de las encuestas que siempre le han dado la delantera, y otra muy diferente, movilizar a la ciudadanía.
La escasa concurrencia en los cierres de campaña de Durango, Saltillo, Monterrey, Veracruz, Michoacán, han descobijado el deficiente trabajo territorial que el equipo de López Obrador realizó. Los organizadores de la estructura territorial también se fueron con la finta de las encuestas y lo invencible del tabasqueño pero a la hora de mostrar el músculo se exhibió la realidad: el electorado no se mueve por las encuestas, lo hace por otros intereses.
2.- Los sorpresivos cierres de campaña de Ricardo Anaya, particularmente en la Ciudad de México, en el que concurrieron cuando menos 150 mil personas (El Universal, al que Ricardo Anaya demandó por difamación reportó una asistencia de 180 mil personas), así como el de Veracruz, dejaron en claro que el queretano no se encuentra a 20 puntos abajo del tabasqueño, como lo aseguran las encuestas, al menos en la Ciudad de México no, aunque se trate del principal cuartel de Morena.
3.- De igual forma, los inesperados cierres de campaña de José Antonio Meade. El ex secretario de Hacienda, participó en el cierre de campaña en el Palacio de los Deportes con una asistencia que copó totalmente el escenario, lo mismo sucedió en el cierre de campaña en el Estado de México. En Durango, los priistas sin mucha alharaca juntaron más de cinco mil militantes y simpatizantes en el palenque de las instalaciones de la feria.
4.- Y un cuarto elemento que no se ha querido tomar en cuenta y que será determinante este domingo será la capacidad de movilización que tendrán estas tres grandes fuerzas políticas en las entidades federativas que componen nuestra República.
Y aquí es donde, para la gente de López Obrador, “la puerca puede torcer el rabo”. A lo largo de la campaña presidencial hemos podido apreciar que Morena no es un partido sino un movimiento social, y el mismo Andrés así lo ha definido, por lo que carece de una estructura organizativa y sí mucho voluntarismo.
En cambio el Partido Revolucionario Institucional, aunque en los últimos seis años ha perdido seis gubernaturas (pues pasó de 20 a 14 en 2018), su trabajo de movilización se encuentra apoyado en los 37.3 millones de mexicanos que gobierna en las 14 entidades federativas que también representan el 43 por ciento de los posibles votantes, y que son: Campeche, Coahuila, Colima, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.
Por su parte, Acción Nacional se apoyará este domingo en 10 estados: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Puebla, Querétaro, Tamaulipas y Veracruz. Pero, además, contará con parte del voto duro del PRD en Ciudad de México, Michoacán, Morelos y Tabasco, así como en Quintana Roo y Nayarit, que ganaron en coalición. Estas entidades representan más de la mitad del electorado nacional.
Puntualizando. La fortaleza de Morena no está en su estructura, porque carece de ella; radica en el enojo, en el hartazgo; en la necesidad urgente de un cambio. Que puede resultar triunfador el domingo, sin lugar a dudas, pero no con los porcentajes que han venido manejando las encuestadoras. Será un porcentaje que no pasará de los cinco o seis puntos. No más.
El PRI y el PAN dependen, el primero de su capacidad de movilización, y el blanquiazul, además de eso que sí lo tiene en los estados que gobierna, en la capacidad de convencer a los indecisos y al voto útil.
Si la gente vota por el candidato de la República, también lo hará inercialmente por los candidatos al Senado. Ecuación diferente será la de los candidatos a diputados federales y locales.

Comenta con Facebook