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De lo absurdo a lo patético

Sin duda vivimos una coyuntura social bastante seria y para los estudiosos no menos interesante, hay un proceso de descomposición muy claro. A la caída de imagen del presidente le sigue una crisis de gabinete, luego una crisis política, después una convulsión social y económica.
La pérdida de imagen presidencial, el presidente la ha tratado de justificar diciendo que a él le interesa México, no la popularidad, cómo entender esto, trabajar por un país divorciado de sus habitantes, hacer reformas rechazadas por los diferentes sectores que integran la sociedad, hablar de austeridad incrementando el salario de los grandes negociantes de la política, diciendo que hay respeto acosado por el señalamiento internacional de violar los derechos humanos, la recurrente práctica de la tortura, el alza de asesinados por causas violentas y mantener la idea de que la justicia penal será la solución en la ejecución e impartición de la justicia con los mismos corruptos de siempre.
La pérdida de credibilidad, confianza y respeto a la figura presidencial en un régimen presidencialista es algo muy delicado porque pone en crisis todo, la política, la economía, las instituciones, todo, tan es así que en el PRI empiezan a pensar cómo y en qué momento se deben deslindar del presidente antes que la maltrecha barcaza termine por hundirse.
El presidente visita países, nos da la impresión que intenta huir de su patética realidad, va a buscar acuerdos de inversión sabiendo que sus debilidades son tan grandes que tendrá pocos logros, o acuerdos leoninos que más que favorecer perjudicarán a nuestro país.
Seguramente no pocos estaremos de acuerdo en que nadie podrá ser ejemplo de pulcritud si su casa está sucia, el presidente Peña Nieto para influir necesita recomponer todo al interior del país.
Lo más terrible es que al presidente le han dicho que él anda bien, que su gabinete anda bien, que sus reformas andan bien y que cien millones de mexicanos andamos muy mal.
Recuerdo a un psicólogo que decía cuando alguien dice que anda bien y todos los demás mal, es un síntoma de neurosis, cuando mis actos son rechazados y sostengo que son los mejores, algo anda muy mal y las consecuencias serán serias.
Lo primero que debemos de reflexionar es si el presidencialismo sigue siendo válido o es una figura acabada. En España no basta con elegir presidente, quien gane las elecciones necesita tener fuerza en la Cámara de Diputados para que le aprueben ser gobierno, integrar gabinete y ejecutar su proyecto, eso obliga a mantener mucho mas negociaciones con las demás fuerzas políticas, esa es la crisis de Rajoy, ganó la presidencia, pero no tiene la fuerza parlamentaria para integrar gobierno y España volverá a las elecciones ante la fatiga del pueblo español, el Partido Popular quizá tenga que competir con otro candidato.
En México el presidente se convierte en todo, manda en la política, se impone en las Cámaras (recordar el Pacto por México) y como dijera Octavio Paz se convierte en el gran Tlatoani, en semidiós, en el infalible, en el todopoderoso y eso ha dejado de operar, es un esquema rebasado.
En un corto tiempo el presidente ha tenido dos bajas muy sensibles para mantener la cohesión interna del estado, una es de carácter político, otra de carácter administrativo. La salida de Manlio Fabio Beltrones significó una crisis política apenas ocultada, haberlo hecho responsable de la derrota electoral del PRI cuando las causas son más complejas, no fue más que el burdo golpeteo por el poder, la gran oportunidad de deshacerse de él para quitarlo de la competencia, lo quitaron los mafiosos sin considerar que es un hombre de estado con mucho que aportar para mantener la validez del estado mismo, sin que esto quiera decir que Beltrones no es mafioso, pero no son lo mismo las mafias pragmáticas e ignorantes que buscan el poder por el poder mismo, que las que tiene una visión de estado.
La salida del secretario de Hacienda Luis Videgaray no es un tropiezo de Peña Nieto, es un golpe fuerte, es para los mexicanos el ejemplo de que no se puede conducir un país con amigos sino con inteligencia, Luis Videgaray sale y deja en la orfandad un estructura que venía trabajando para llegar a la candidatura a la presidencia por el PRI, deja alianzas trabajadas, compromisos contraídos, acuerdos hechos y todo se viene abajo, esto representa un escenario de crisis, no sé si estemos ante una rebelión en la granja como dice López Obrador, o en la visión catastrófica de Porfirio Muñoz Ledo, lo que nosotros vemos, es que el gobierno pasa de lo absurdo a lo patético. O no.

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