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Con López Obrador no aplaudieron

Con López Obrador han visitado Durango los tres principales pre candidatos a la Presidencia de la República. Los tres saben que nuestro estado no es de gran relevancia en la votación nacional, quizá represente solo el 2% porcentaje que se diluye al repartirse entre tres, cuatro o más aspirantes a la presidencia de la república, ya se habla que serán tres aspirantes con partido o con sus alianzas y tres independientes. Seis opciones para el ciudadano lo cual sin duda es inédito e interesante.
En este contexto, la lucha electoral se concentra en las diputaciones federales y estatales, en el caso de las federales tanto de Diputados como de Senadores es donde se definen los equilibrios políticos a nivel nacional, desde nuestro punto de vista, sería sano que quien gane la presidencia de la república no tuviera mayoría legislativa, eso obliga a hacer política, a trabajar en acuerdos, en proponer opciones más solidas y buscar las alianzas legislativas.
Ciertamente existe el primitivismo político, los bloques legislativos se usan para chantajear no para negociar, son instrumentos de presión más que para buscar acuerdos, negociantes al fin buscan la ganancia personal o de grupos, lo que es peor y una verdadera traición a México, es que los bloques legislativos se venden a las grandes empresas para proponer iniciativas que los beneficien, haciendo olímpico desprecio de los intereses ciudadanos que los llevaron a las curules con su voto.
En los congresos estatales debería suceder lo mismo, que la mayoría no fuere del partido del gobernante como sucede en Durango. Lamentablemente la crítica se acalla, no sabemos de bien a bien por qué, si por miedo, por prebendas, porque no quieren poner en juego el futuro político, o si hay acuerdos en lo oscurito, pero lo cierto que es que no hay critica, ni observaciones, ni ligeras opiniones contra la administración, y lo que se creyó que podría ser un equilibrio político se convierte en pasividad, silencio, aceptación , auto mordaza y así todos contentos, menos la ciudadanía que finalmente no importa, menos hacer más dinámico el ejercicio democrático y darle más fortaleza a los propuestas legislativas a través del debate parlamentario que brilla por su ausencia.
En este contexto se mueve la campaña de López Obrador, una campaña que genera dudas y esto es sano, la duda convoca a la reflexión, cuando una candidatura esta fuera de la duda se convierte en una certeza engañosa y falsa, esta ha sido la historia política de nuestro país, ir de esperanza en esperanza que se convierte en fracaso en fracaso y frustración en frustración.
De la presencia de los pre candidatos Meade, Anaya y López Obrador en Durango, solo éste último hizo su evento en espacio abierto, fue una asistencia decorosa considerando que fue a mitad de semana, con un mensaje claro, pausado, mesurado y que tocó temas fundamentales para el país, López Obrador conectaba con un público que no se expresaba con falsa euforia sino con atención al discurso.
Estamos acostumbrados a que en los eventos partidistas, un grupo de motivadores frente al presídium echa porras y mueve al aplauso, cuando ni siquiera hay motivo para aplaudir, también, somos testigos de decenas de interrupciones a quienes hacen uso de la palabra y casi podríamos asegurar que los aplaudidores no tiene el seguimiento de las intervenciones, ni se fijan en sus contenidos, van solo a eso, a aplaudir.
En el evento de López Obrador no hubo grandes aplausos, los asistentes daban su aprobación agitando las pequeñas banderas de Morena. Sin duda llamó la atención la presencia de grupos de estudiantes del ITD y de la UJED, que al término del evento se hicieron presentes con las clásicas porras de sus instituciones educativas, algo inédito. O no.

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