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Los demonios andan sueltos para el 2018

Todo nos indica que, nuevamente el Partido Revolucionario Institucional habrá de vivir unos comicios presidenciales tan difíciles y complejos como en el año 1988 con Carlos Salinas de Gortari y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano o los del 2000 con Francisco Labastida Ochoa y Vicente Fox Quezada, y en el 2006 con Roberto Madrazo Pintado como abanderado del PRI, Felipe Calderón Hinojoza del PAN y Andrés Manuel López Obrador por la coalición.
Los indicadores a un año y medio de las elecciones, así lo revelan, la baja popularidad del presidente Enrique Peña Nieto, sería una falta de respeto negarlo, las siete derrotas de las gubernaturas de este año, el mal humor social provocado por el inédito descrédito de una camada de gobernadores señalados de corrupción y la impunidad prevaleciente, la situación económica que tiene de rodillas a los ciudadanos, la inseguridad nacional que todavía se enseñorea y sigue cobrando vidas, la devaluación de la moneda, la inflación que se anuncia habrá en el 2017, merced al incremento de gasolina a principios de año, todo ello habrá de pesar sin duda en el ánimo del electorado.
Todo lo anterior, sin contar con el factor Donald Trump, con su victoria del anti sistema y anti globalista, que seguramente habrá de incidir en una inédita lógica ciudadana en la que pondrá en la balanza su instinto de conservación y provocará una reacción nacionalista, un ingrediente que no tiene punto de comparación con ningún caso en el pasado. Es impredecible. Lo único visible de ése desenlace fue, el detrimento real de la señora Calderón en el imaginario popular, por haber jugado la carta de Hillary Clinton.
No estoy muy de acuerdo con la tesis de que el resultado de los próximos tres comicios de gobernador del 2017, serán premonitorios del 2018, como muchos sostienen. En comicios locales entran en juego las pasiones de los grupos, intereses lugareños y el posicionamiento de sus candidatos y circunstancias muy propias, que no necesariamente son las del país.
Si no mal recordamos, las tres elecciones en las que el PRI se ha visto en serios aprietos en las arriba citadas de 1988, 2000 y 2006, las gubernaturas de los estados México, Coahuila y Nayarit, estaban en sus manos, recién ganados apabullantemente por el PRI, y un año después, en los comicios presidenciales estuvo en aprietos el Revolucionario Institucional, además de haber contado entonces con más gubernaturas en sus manos que ahora. En 1988 tenía todas las gubernaturas en su poder.
La elección presidencial es una apuesta que hacen los mexicanos, muy por separado de cómo jueguen en los comicios locales en sus respectivas entidades, otro ejemplo muy reciente lo tenemos, con la renovación de gobernadores de este 2016, en donde la mayoría de los estados las ganó la oposición, pero cosa muy curiosa resulta, que en esas siete gubernaturas en las que perdió el PRI, un año antes había ganado abrumadoramente las elecciones federales intermedias del 2015, llevándose la mayoría de las diputaciones. Entonces, ¿No tiene relación una y otra verdad? Es decir, sí influyen las elecciones estatales pero no son definitivas que serán una réplica en las presidenciales. Y viceversa.
Las dificultades y circunstancias de cada partido en las próximas tres gubernaturas son muy distintas, porque va a depender si salen unidos los partidos y si prosperan sus posibles alianzas. En Coahuila, son sus principales alcaldes que ambicionan la candidatura por un lado el panista Ingeniero Industrial y empresario Isidro López Villarreal, presidente municipal de Saltillo, de 60 años de edad, quién junto con su tío Rosendo Villarreal Arredondo (1991-1993) y su hermano Manuel López Villarreal, (1997-2000) han sido los únicos tres que le han ganado al PRI en aquella capital del estado vecino, por cierto, Isidro, es actualmente el presidente de la CONAMM, Conferencia de Alcaldes Municipales de México en donde están integrados los ediles del PRI, PAN y PRD.
Hoy convoca a los coahuilenses dar fin a la era del moreirismo, el cual tiene muy aceitada la maquinaria del priísmo, pero hay pelea en las alturas, pues le ha metido ruido el autodestape de Humberto el ex gobernador, para diputado local, con el desacuerdo de su hermano Rubén.
Por el PRI, impulsado por el actual gobernador Rubén Moreira, está en la palestra el joven “rechoncho” alcalde de Torreón, Ingeniero en Sistemas, Miguel Ángel Riquelme, ex diputado local y federal, ex secretario General de Gobierno, y de Desarrollo Social, quién ya presentó su licencia para competir en el proceso interno, de él se recuerda la comelitona de cinco mil comensales con motivo de su cumpleaños número 43. La gran interrogante es si el presidente Peña delega en el gobernador la designación del candidato del PRI para sucederlo, como sucedió en los pasados comicios a los ex gobernadores.
Y un poco más marginales quedan el senador Fernando Salazar y el ex senador panista Guillermo Anaya Llamas, compadre de Felipe Calderón, quienes le disputan la candidatura a Isidro López y, por el PRI, pelea también la candidatura, Javier Guerrero, quién dejó buena reputación como secretario de Finanzas no hace mucho, ex diputado Federal priísta y sub secretario de Desarrollo Social, ajeno al clan de la dinastía Moreira. El PRD al parecer iría en alianza con el PAN.
En Nayarit, el PRD también se suma al candidato del PAN, a cambio de la alcaldía de Tepic, aunque la presencia perredista es muy pobre en aquel estado nayarita en donde el PRI la tiene muy cuesta arriba. Pero a cambio de esas dos adhesiones, el PRD en el Estado de México, en donde tiene más militancia, pide que el PAN se una a Alejandro Encinas que es su abanderado. Un personaje que se encuentra con el dilema de su lealtad a Andrés Manuel López Obrador o su militancia perredista. En un estado que es el principal semillero de votos en el país, seguido por la Ciudad de México, Veracruz y Puebla.
A lo que no están muy de acuerdo la mayoría de los panistas, encabezados por Ulises Ramírez, quién quiere la candidatura y apoyado por Rubén Mendoza ex alcalde de Tlalnepantla, pues consideran que sería una división del electorado, que le abriría las puertas a AMLO y prefieren ir por separado insistiendo en ofrecerle la candidatura a Josefina Vázquez Mota, “quién sigue desojando la margarita”, después del golpe que le asestaron al hacerse público el apoyo económico que recibe del gobierno de Enrique Peña Nieto su ex adversario. Ella no se acongoja, pues tiene asegurado encabezar la lista de senadores plurinominales por el PAN.
En “la joya de la corona”, la tierra natal del presidente Peña, en donde se espera habrá una campaña de Estado, es cuasi seguro que el abanderado del PRI sea Alfredo del Mazo, ex Edil de Huixquilucan, quién se sacrificó para dar paso a Eruviel Ávila como gobernador, y ex Director de Banobras y actual Diputado Federal. Se la debe su primo que vive en Los Pinos.
Carolina Monroy, diputada federal y secretaria general del CEN del PRI enfrentada con el presidente Enrique Ochoa Reza, la otra prima presidencial, se queda con las ganas de ser candidata. Así las cosas hasta ahorita, en tanto en el Consejo Político Nacional del PRI, ayer se le abrieron las puertas a un posible candidato presidencial externo. Lo que abre más la lista para dejar vivos a José Antonio Meade y al Dr. José Narro, que no son militantes del PRI.

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