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Los niños migrantes

DR. JORGE BUSTAMANTE: DEFENSOR DE MIGRANTES:
• La niñez es el corazón de todas las edades
Lucian Blaga

El 2000 es el año que registra el primer contacto entre una periodista y un niño centroamericano migrante a los Estados Unidos, un problema humano que solo creció y se agravó en el curso de los años siguientes.
El producto fue titulado La travesía de Enrique, publicado en 2006 por vez primera, basada en la aventura de un chico nacido en Tegucigalpa, la capital de Honduras, que viajó solo en busca de su madre, la mayor parte de su travesía sobre el lomo de La Bestia, el famoso tren que ya no acarrearía ahora a más indocumentados. Su autora, Sonia Nazario, argentina de origen y avecindada en Estados Unidos, le dio seguimiento a Enrique desde que lo encontró en Nuevo Laredo, Tamaulipas, hasta el reencuentro con la madre, pero luego hizo el viaje sobre La Bestia para compenetrarse de las vidas y las desgracias y los sueños de los migrantes de los varios países latinoamericanos expulsores de su población. Publicó la historia primero en el diario Los Angeles Times y le valió ganar el Premio Pulitzer. Después Random House se lo hizo libro y fue, naturalmente, un best seller.
Después las historias se multiplicaron en nuestros países, de manera que el problema de los niños migrantes ha estado en pleno conocimiento de sus gobiernos. ¿Qué hicieron de entonces a la fecha? Bueno, en México, Vicente Fox los consideró a todos, hombres, mujeres, niños, jóvenes y adultos, héroes de la Patria por las remesas que enviaban y así por el estilo -que no con el entusiasmo populista del mexicano- en el resto del Cono Sur. ¿Soluciones para los niños y para los grandes? Bueno, la respuesta fue el incremento casi geométrico de los infantes que año con año son capturados por la Patrulla Fronteriza estadunidense para devolverlos a México y que México los devuelva a sus países, así como en la insistencia terca de los adultos y jóvenes que, a pesar de Obama y su ejército de expulsores, siguen cruzando la frontera burlando los tramos de muralla construidos sobre la línea fronteriza.
Si se dio la charla telefónica del jueves pasado entre los presidentes mexicano y estadunidense en busca de respuestas claras y concretas al problema de los infantes migrantes, es porque esa situación no aguanta más. Y menos aún con las políticas estadunidenses para librarse de ellos y de los de mayor edad. Nunca será suficiente insistir que la gran culpa de la migración está en los orígenes de los que migran, por no encontrar oportunidades en sus suelos natales; y en los Estados Unidos por ser considerado más un tema político electoral que uno socioeconómico que no quieren muchos aceptar así, pese al llamado de los empleadores a que las cosas se arreglen porque ellos necesitan una mano de obra que, incluso, ha demostrado su eficiencia en las estadísticas económicas estadunidenses.
Fue alentadora la rápida acción fruto de la charla telefónica interpresidentes, de realizar 24 horas después un primer encuentro, en la ciudad de Guatemala, entre el vicepresidente estadunidense Biden, el secretario mexicano Osorio, de Gobernación y los presidentes y representantes de los gobiernos sureños involucrados.
¿Los resultados serán responsables y constructivos?
¡Qué difícil respuesta..!
lmendivil@delfos.com.mx
m760531@hotmail.com

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