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Lunes 20: el presente y el pasado de Elba Esther Gordillo

Desde el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, el pasado 1 de julio, México vive momentos verdaderamente inéditos que, indudablemente se integrarán como piezas importantes en los capítulos de nuestra historia posmoderna. En esta semana, por ejemplo, hubo tres historias interesantes.

1

.- La entrega de la constancia que reconoce al exgobernador duranguense Ismael Hernández Deras, como el dirigente nacional de la CNC hasta el año 2022. Hecho que analizaremos en otras entregas.

2

.- El tercer encuentro entre los presidentes, uno constitucional y el otro electo, Enrique Peña Nieto y López Obrador, respectivamente. Lo novedoso de ese hecho fue, indudablemente, el encuentro no sólo de dos presidentes en Palacio Nacional, también de dos gabinetes, algo que nunca se había visto porque los equipos del presidente en turno se presentaban luego del primero de diciembre, tras la toma de protesta en la Cámara de Diputados.

También un tema que habremos de reflexionarlo en su momento.

3

.- El tercer tema del mismo lunes 20 de los corrientes, fue la reaparición de Elba Ester Gordillo, exdirigente magisterial en cautiverio desde hace cinco años por supuesto lavado de dinero.

De los diarios de circulación nacional, logré recuperar varias crónicas que se quedarán para la posteridad de la reaparición de la exlíder magisterial.

Pero, la que leí de Alberto Aguirre, en El Economista, es más que generosa y recupero los siguientes párrafos:

En el Presidente Intercontinental, Elba Esther Gordillo es una clienta VIP. Y más precisamente, en el Balmoral, el salón de té que suplió al Samborcito como su lugar preferido para dejar ver su poder. La mesa —pegada a la esquina del local, enfrente del bar del subsótano—, por la que pasaron dirigentes partidistas, gobernadores, legisladores y la plana mayor del SNTE desde la semana pasada, luce desde hace dos semanas un letrero dorado. “Reservado”, de las 8:00 hasta las 13:00 horas, en espera de su ocupante más polémica.

La maestra regresó al hotel de Polanco el domingo, por la tarde. A su lado, su yerno Fernando González, y su nieto, René Fujiwara. Más temprano, en su pent house de la calle de Galileo —habilitado como oficina-estudio— había terminado la escritura del mensaje que leería 24 horas más tarde.

Los 120 metros que separan al edificio del hotel fueron recorridos por Gordillo Morales y su séquito en una camioneta, blindada, que custodiaban otras dos unidades. Del estacionamiento subterráneo al cuarto piso —donde están los salones de eventos— transcurrió apenas un suspiro. En el salón Castillo, el equipo del comunicólogo Othón González ya había dispuesto lo necesario para la presentación.

La maestra —quien usa lentes, en privado— no quería teleprompter. Pero atendió la recomendación de sus asesores y en los ensayos pudo leer la pantalla, sin mayores dificultades. Y como ocurrió por momentos su voz trepidaba por la emoción.

Hasta aquí parte de la crónica de Alberto Aguirre.

Por su parte, Raymundo Riva Palacio, en El Financiero, recuperó también, otro hecho suscitado el día en que Elba Esther es detenida:

La maestra estaba aquél febrero en San Diego y viajaría a Guadalajara para una reunión con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero hizo escala en Toluca a petición del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien le dijo que quería cenar con ella para platicar. Cuando los comandos de la Marina la encañonaron, cayó en la cuenta de la trampa.

Para Riva Palacio, Elva Esther Gordillo todavía está muy lastimada por Peña Nieto, pero no se encuentra en la primera parte de la lista de sus desafectos.

Videgaray y Nuño (encabezan la lista de sus enemigos), pero muy cerca se encuentra Osorio Chong, con quien tenía la relación más cercana del futuro gobierno y a quien su hija Mónica Arriola, en ese entonces senadora, recurrió en aquellos primeros días de crisis. Osorio Chong fue el único puente que tenía la familia de la maestra con el gobierno peñista, y él se asumía como el contrapeso de Videgaray y Nuño frente a la maestra. Sin embargo, no tardaron mucho en darse cuenta que su posición era hipócrita. El entonces secretario de Gobernación procuró a Othón Francisco de León, hijo de Arriola y nieto preferido de la maestra, y lo invitó a colaborar con él. Pero después lo dejó a su suerte, de acuerdo con miembros de la familia de la maestra.

Hay cosas que no perdona Gordillo, como las traiciones. Bajo ese tamiz, Osorio Chong la traicionó, al igual que Videgaray, que le tendió la trampa, y Peña Nieto, para quien trabajó en la campaña y con quien desarrolló una cercana relación personal, pero luego la encarceló. En el cajón de los traidores, la maestra ubica también a Juan Díaz, quien la sustituyó en la presidencia del sindicato y que era la persona en la que había pensado como su relevo, y a Luis Castro, el presidente de Nueva Alianza, el partido que fundó, que tuvo fuertes choques con su hija Mónica.

De acuerdo con Raymundo, Elba Esther conserva una lista muy selecta de personajes a quien se las va a cobrar, ahora que recuperó su libertad.

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