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Lunes en Durango

Escucho sonar el despertador, son las 6:00 a.m. hora de levantarse, con no poca pereza y soñoliento me dispongo a ducharme, dejo el agua correr un buen rato… no importa tengo tarifa fija gracias a mi compadre Doroteo que es amigo de una Diputada güerita cuyo nombre no recuerdo, a cambio de formarle un comité chiquito me dijo que me ayudaba para que no me saliera tan cara, así que no hay problema si de vez en cuando desperdicio uno que otro chorrito.
Ya estoy limpio y huelo rico, el jabón que me dieron en la despensita de ayer no estaba tan malo como los otros, además me quitó el olor a crudo que tenía por la buena borrachera que me puse con mi compadre ayer domingo, ahora si toca un buen desayuno, unos ricos huevitos con jamón, acompañado de unos frijolitos con su chilito, no cabe duda que ahora si se la rifaron, esa despensita que le dieron a mi señora estuvo al cien.
Me siento plácidamente en una de las sillas que me regaló mi suegro, los chiquillos salen de su cuarto para ir a comer, hoy no los enviaremos a la escuela, nos enteramos que van a venir a la colonia los del gobierno a repartir otros apoyos, hay que estar presentes y los chamacos nos ayudan a recolectar varios víveres, mi esposa sabrá darles instrucciones precisas de cómo le hagan, total estamos mejor organizados en la cuadrilla que esos operativos que han montado para atender a los damnificados por las lluvias del jueves, ya van como cinco veces que nos visitan y siguen trayendo cosas… como que quieren salir mucho en la televisión, pero por nosotros mejor, solamente les decimos que aquí no nos han dado y caen redonditos, no saben ni cómo se llama la colonia donde están, pero bueno, hay que aprovechar, para eso somos mexicanos ¿Qué no?.
Mis seis chamacos están listos, me despido de ellos pues tengo que ir a “chambiar”, me despido de mi vieja como se debe, un buen besote y una nalgadita discreta, sigue un poquito enojada porque el sábado me fui con mi compadre a echar unas “cheves” en la casa de Toño su primo, que por cierto llevó unas muchachitas muy guapas que contacto por el “feis”, pero eso no lo sabe mi vieja, sino enojada sería lo menos.
Bueno, agarro mi lonche y me subo al camión, ahí arriba el chofer con su camisa de tirantes va escuchando a todo volumen la canción de la Belinda, va a muy buena velocidad, pasándose dos que tres rojos, pero no hay problema, el sindicato al que pertenece según me cuenta mi compadre tiene sus amarres con un regidor, así que le hacen lo que le viento a Juárez.
Desafortunadamente por ir viendo a una muchacha que se sentó a mi lado, se pasó mi bajada, ni hablar, pido mi bajada en pleno boulevard, el chofer hace paro, se estaciona en doble fila y me deja bajar, más vale detener el tráfico y arriesgar el pellejo a llegar tarde, porque mi jefe ya me trae entre ceja y ceja por la impuntualidad.
Lo logré, llegue temprano, ahora si podré entrar a chatear agusto al “feis”, a ver si contacto a Chuyita, la chava del sábado. Me siento y escucho sonar mi celular, es mi compadre, me dice que ya se armó lo del negocio de poner una ventana clandestina en mi casita, ya apalabro el bisness, ahora si vendrá lo bueno, hasta los del punto donde venden las grapas ya están enterados, me siento contento, espero que en el cabildo no aprueben eso de ampliar los horarios en locales establecidos, me quitarían clientela.
Le cuelgo a mi compadre e inmediatamente me llama mi vieja, más buenas noticias, logró hacerse de 5 despensas más, una barrica con todo y trapeador, y además una paca de ropa, esté lunes no podría ser mejor.
Ya el resto de la tardé me la pasó cotorreando con la banda del trabajo, no hay mucho que hacer en la secretaría, como soy sindicalizado nos tienen consentidos.
Ya es de noche, llego a mi casa cansado, fue un arduo día de trabajo, ahora a dormir se ha dicho, mi mente está muy saturada, todo el día vi fotos de políticos en las redes repartiendo apoyos, hasta los ridículos del PRI salieron diciendo que iban a donar la mitad de su sueldo para ayudar, bienvenido, aquí lo esperamos.
Este es mi Durango querido, dormiré como los angelitos, mañana será otro día atareado, mi compadre me invitó a una reunión para invadir otros terrenos, estos cerca de la presa del Águila… ya no los aburró más, es hora de descansar, nos vemos por ahí, quién sabe, a lo mejor te puedo llamar vecino.

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