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Mal y de malas

Sin lugar a dudas el panismo ha venido profundizando su crisis a causa de las ambiciones propias de quienes vieron pasar sus mejores tiempos en el ejercicio del poder, y ahora solamente les quedan algunos pedazos de la representación popular. Muchos fueron los años de brega de aquella generación brillante a la cual perteneció Diego Fernández de Cevallos, quien por cierto ya abdico de aquel carácter fuerte que lo distinguió y lo convirtió en leyenda. Es de los pocos que aún quedan vigentes de aquel panismo arrollador que logró sacar de Los Pinos a los tricolores. Cuando hubo que negociar lo hizo consciente de que solamente de esa forma lograrían avanzar, y cuando tubo que competir y marcar posición fue lo suficientemente enérgico para obtener el reconocimiento de propios y extraños. Esa generación de políticos ya se quedo muy atrás, y quienes han venido usufructuando los beneficios que con su lucha propiciaron sus antepasados, se han encerrado en la mediocridad y la corrupción.
El descrédito de Vicente Fox por la forma en que entregó las funciones y tareas del Estado a su esposa, hizo disminuir la presencia del partido que lo llevo al poder, y más su decisión de separar a Felipe Calderón de la Secretaria de Economía por haber acudido a una comida al rancho de Abraham González Uyeda, donde Francisco Ramírez Acuña lo destapo como candidato presidencial. Finalmente su preferido, Santiago Creel Miranda, se quedo en el camino frente a un hombre que conocía profundamente las entrañas de todas las corrientes del partido gracias a las enseñanzas que le brindará su maestro Carlos Castillo Peraza. Así, Felipe Calderón ganó la Presidencia de la República por muy estrecho margen a López Obrador, lo que le hizo cometer el error de utilizar al Ejército Mexicano para resolver un conflicto ente su familia y los miembros del crimen organizado en Michoacán. Eso marco su destino y el de su gobierno.
Todo eso abonó a que el Partido Acción Nacional comenzara a achicarse y a disminuir su militancia. Quizá por eso muchos prefirieron comenzar a mostrar el cinismo a la hora de aprovechar la circunstancia del poder para la edificación de cuantiosas fortunas. Aparte de perder militancia, sus principales cuadros perdieron la vergüenza y se olvidaron de los principios que los mantuvieron durante décadas como la segunda fuerza electoral del país. El humanismo quedo en el rincón de los olvidos y el pragmatismo los acerco más a las tentaciones económicas que a las necesidades de aquellos a quienes gobernaban. Si algo distinguió ambos sexenios fue la excesiva corrupción.
Después de eso no había otro camino más que la derrota. Y si agregamos que del otro lado tuvieron a un hombre que durante toda su vida se preparó para alcanzar la Presidencia de la Republica, el escenario estaba más que cantado. Por eso la militancia decidió que quien contendiera fuera una mujer. El pecado de Josefina Vázquez Mota, aparte de su ligereza a la hora de tomar decisiones, fue rodearse de los mismos que achicaron a la militancia de su partido con su vocación corruptora. El resultado fue más que previsible. La derrota todavía no la digieren y la crisis se profundiza casa día más.
Gustavo Madero fue Senador de la República por la circunstancia de que en su estado natal, Chihuahua, no existe fortaleza en el PRD. Nunca se distinguió por ejercer un liderazgo cohesionado, pero no se puede negar su astucia, esa que lo llevo hasta la dirigencia nacional venciendo a Ernesto Cordero cuyo mayor mérito es ser el amigo más cercano de Felipe Calderón Hinojosa. Eso radicalizó más la crisis interna que los mantiene al borde del colapso político.
El Pacto Por México fue lo mejor que le pudo pasar al señor Madero porque capitalizo la oposición del grupo calderonista. Pero tampoco ha sabido escoger a sus principales colaboradores, y sus fallas han agravado aún más la crisis estructural y de principios que pareciera haber llegado para quedarse. La ventaja de ello es que el perredismo también se achicó con la conformación del Movimiento de Regeneración Nacional. Hasta ahora los resquicios del calderonismo siguen desbarrancando al blanquiazul. Es previsible que la crisis siga por mucho tiempo y se recrudezca con las candidaturas en la elección intermedia. La corrupción parece credo y la desvergüenza identidad. Al tiempo.

Vladimir.galeana@gmail.com

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