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Meade renovado…

Mientras en Durango el PRI con Benítez al frente continúa en enredos con sus militantes que hoy piden que deje el CEN de ese partido, otros, solicitan que se invalide la candidatura del líder estatal del tricolor como candidato a diputado suplente, ya veremos cómo puede contrarrestar estos embates, en la CDMX el PRI nacional parece renovarse.
Parecería que la salida de Enrique Ochoa fue la gota que derramó el vaso. El candidato ciudadano, moderado, de voz apagada, incómodo con los mítines y con el enfrentamiento ha dicho basta y ahora ha tratado de renovar su imagen subiendo la voz. Vale la pena revisar su actitud en entrevistas hasta hace un par de semanas, incluso en el primer debate: era un ausente, con propuestas vagas, sin modulaciones, naufragando.
Hoy se nota más despierto, respondiendo preguntas que lo ponen contra la pared y encarando con un “pérame”. Aclaro, esto no significa que sus propuestas hayan cambiado o que haya dejado de naufragar. Tampoco que ese ‘despertar’ signifique algo ‘bueno’ para su campaña. Es la observación de un ciudadano que advierte sobre el comportamiento del candidato quien inició en precampaña diciendo que se concentraría en propuestas y en una reconciliación, y que hoy sólo habla de ese opositor que, como su antítesis, está más bien calmado, quizá demasiado confiado.
¿Qué lo despertó? Sin duda fue el tuit del exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que por las redes respalda la decisión del Candidato del PRI, cuando llegó uno de sus cercanos a la campaña, el exgobernador René Juárez Cisneros. “Mucho éxito a mi amigo @JuarezCisneros, quien hoy asume la dirigencia del @PRI_Nacional. Soy testigo de su capacidad política y sensibilidad social. René viene de la base y conoce a nuestro Partido. Estoy seguro de que hará un gran trabajo al frente de millones de priistas”. Menos de 280 caracteres que pudieron haberse resumido estas en el camino correcto; o habrán sido las encuestas; o el abandono de su propio partido, pero ya de nada sirve esta pregunta: Meade va.
Obviamente, que no niega este nuevo rumbo en su campaña. A pregunta expresa en el programa Tercer Grado sobre este cambio de actitud dice que, aunque parece tarde, y vaya perdiendo al final del primer tiempo, aún puede remontar, nada mejor que decir. Meade cree en lo que hace y los cambios que él directamente ha promovido y apuesta todo al partido que lo postuló, es un hombre que tiene certeza de sí mismo y que está seguro de rescatar a los tricolores que aún tienen la esperanza de remontar en 2 meses lo que no pudo conseguir su anterior líder Ochoa Reza. Sí, Meade es otro y su ya no es el mismo con René Juárez Cisneros.
Enfundado en esa chamarra roja, hoy es más priista que nunca, lo han hecho suyo porque ha quedado claro que un ciudadano no le pide a Antorcha Campesina frenar a López Obrador, ni se abraza con Romero Deschamps, ni evade cuando se le pregunta de la Estafa Maestra.
Se le nota incómodo con lo reiterativo de las mismas preguntas sobre corrupción, sobre su diferencia con el fallido gobierno del presidente Peña Nieto, sobre su relación con exgobernadores perseguidos por la justicia, sobre ser priista punto. Meade tratará de borrar la carga de ser externo que logró la candidatura del PRI, que es la marca que hasta ahora lo mantiene en un tercer lugar, sabe y está cierto con tener que justificar que, pese a sus compañeros de campaña, ‘es él y su intachable honor quienes competirán en la boleta’.
No sé si Meade es intelectualmente formidable, pero no creo que sea tonto, por supuesto que sabía que se iba a enfrentar con gritos de víctimas que se han sentido olvidadas por el gobierno de Peña Nieto; por supuesto que sabía que los priistas estarían molestos por el nombramiento de un ciudadano que durante cinco meses se cansó de deslindarse de ellos; por supuesto que sabía que 8 de cada 10 mexicanos quieren al PRI fuera de Los Pinos. Meade sabe a lo que se enfrenta.
Su ascenso responderá a algunas bases priistas alineadas para alcanzar algunos puestos en el Senado o en Diputados.
En cada uno de sus espacios trata de evidenciar a un López Obrador que está 25 puntos arriba de él estos argumentos, quizás le ayudan más a Anaya. Ese Meade conciliador del primer día de precampaña ya quedó en el armario, debajo del saco de su credibilidad y junto a esa camisa que lo vestía de una renovación para un PRI que busca la victoria.

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