MINUTO X MINUTO

Meter segunda


Yuriria Sierra

Dos de los precandidatos han metido segunda en la caja de velocidades. Ambos se han transformado en algo que aún no tiene forma por completo, pero que da indicios de cómo es que van a comenzar oficialmente la campaña rumbo a la Presidencia. El otro, por ahí anda.
José Antonio Meade dejó el discurso institucional del recién destapado por el PRI, también dejó de sólo responder a provocaciones sin poner agenda. Ahora, él también hace las preguntas y lanza retos. Además, la presencia de Javier Lozano, su ahora vocero de campaña, se nota. Meade dejó la fase conciliadora y ya nombra a sus adversarios y hasta les pone sobrenombres. A AMLO lo llamó “nini”, a Anaya le celebró su conocimiento de lenguas extranjeras y le recomendó que busque chamba como “guía de turistas”, porque “habla bien el inglés y el francés”. También soltó el tema de la Ley de Seguridad Interior, pero ahora reta a los otros precandidatos y afirma que él, Meade, sí tiene cómo sustentar su patrimonio. También anuncia cárcel de por vida para los funcionarios corruptos. Adhirió a Vanessa Rubio, quien lo ha acompañado en las tres secretarías en las que ha estado, lo que le suma una cabeza más para cerrar el proyecto de campaña. Ahora se le ve más suelto y más decidido a empezar esa fase de campaña en la que tendrá que conectar con todos los que están enojados, no con Meade, pero sí con el PRI como marca partidista.
López Obrador es ahora un AMLO que ni en 2006 ni en 2012 habríamos imaginado. Se ríe, le canta las mañanitas a su esposa, se burla de sí mismo y de las circunstancias noticiosas. El Peje no, no es “Andresmanuelovich”, como él mismo se nombró tras una provocación de Javier Lozano. El Peje, que es un animal político muy pulido después de cuatro campañas, entiende que ahora debe ser youtuber si quiere crecer aún en intención de voto (lleva mucho tiempo de líder en las encuestas, pero sin crecer ni un solo punto). Un video, un día, donde se burla de las sospechas de la injerencia rusa en su campaña. Su esposa le hace segunda. Un día antes, receta amlodipino (medicina para cardiopatías) a Enrique Peña Nieto, no sólo para el mal de ojo —o más bien, la irritación que sufrió en un evento en Querétaro—, sino también para la presión. Mucha risa y muchos memes del tres veces candidato a la Presidencia. Sumó a Tatiana Clouthier como coordinadora de su campaña (también AMLO quiere pescar votos panistas). Anunció que la próxima semana dará a conocer los nombres de quienes serían sus propuestas para fiscal general, fiscal anticorrupción y fiscal electoral, en caso de ganar la elección. Entre la broma, que parece estarle divirtiendo, ha seguido su camino de retos a sus adversarios. Pero este AMLO amable y cálido, no es ni la sombra del que habíamos visto en sus dos campañas anteriores. Algo lo ha hecho cambiar, y tal vez no sea la seguridad.
Y Ricardo Anaya. El ¿panista?, ¿perredista? ¿frentista? Anda muy discreto en su precampaña. Seguramente, guarden este texto, al iniciar la campaña dirá que fue el único de los tres precandidatos en respetar los tiempos electorales, porque él respeta la legalidad. No se lo negamos, recordemos que la tardanza en la elección del precandidato del ahora llamado Por México al Frente estuvo siempre escudado en los tiempos, mismos que desesperaron a Margarita Zavala. Anaya no hace más de un evento por día. A diferencia de Meade y AMLO, quienes salen con toda su maquinaria, a Anaya se le ve con bajo perfil. Un día se pone el chaleco del PRD, al otro acude a la sede de Movimiento Ciudadano para registrase como candidato. Sin responder preguntas a los reporteros, sin ponerse el chaleco naranja. Anaya es más activo en redes, donde hasta celebra las burlas que hacen de él, ya no le parece insulting and unacceptable. Entiende que burlarse de sí mismo, al igual que Andrés Manuel, es una estrategia que funciona.
La precampaña termina el 11 de febrero. Hasta ese día, seguiremos viendo lo que los abanderados de cada coalición tienen listo para dar la pelea. El único que falta por anunciar a su coordinador o coordinadora de campaña es Anaya. Mucha discreción en sus recientes actividades, pero parece que le están comiendo el mandado. Si a Meade le faltaba reconocimiento de nombre, al terminar esta fase del proceso electoral, seguramente habrá avanzado. Lo interesante será ver qué otros giros de personalidad dan una vez que arranque la campaña, que inicia de manera oficial hasta el próximo 30 de marzo. Ya estamos ahí. Y por lo arriba escrito, parece que ya todos ellos se dieron cuenta.