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México ya cambió

Los dirigentes de los partidos tradicionales, PAN, PRI y lo que queda del PRD, y podríamos incluir al Partido Verde. Todos hablan de refundar sus partidos, no puede ser de otra manera ante el comportamiento ciudadano de rechazo que arrastran. En este contexto, no es gratuito que haya detonado la baja aceptación ciudadana a los mismos en este proceso electoral, atendiendo los estudios tendenciales de las empresas encuestadoras registradas ante el INE.
Para empezar no estamos seguros si deban continuar con el nombre de “partido”, cuando menos en estas elecciones se ha sustituido por movimiento, encuentro, frente y los que conservan el nombre de partido como Acción Nacional o Revolucionario Institucional arrastran tal desgaste en las marcas que sus candidatos intentan ocultarlas en sus diseños de campaña.
Sea cual sea el resultado de la elección del próximo domingo, el modelo político habrá de cambiar, los partidos después de la rebatinga por el control partidario, de las purgas necesarias, de las confrontaciones entre grupos, sectas, corrientes y tribus, llegarán a la estabilización para, a partir de ahí, hacer nuevos diseños, pensar en diferentes formas estructurales, nuevos métodos de cohesión internos, despojarse del verticalismo para intentar otras formas de participación en la elaboración de tácticas, estrategias, fijar objetivos a diferentes plazos, revisar documentos internos, desechar lo obsoleto, reconstruir democratizando, mandar a retiro urgente e imperiosos a los políticos veteranos que ya no tienen nada por aportar, salvo sus malas mañas, su oportunismo oprobioso, su corrupción descarada y la impunidad ofensiva que los envuelve.
Los partidos en estas elecciones ya integran nueva generación de políticos, jóvenes y uno que otro no tanto, que nunca había participado en política o que su ingreso es reciente. En Durango, quizá el PRI y Morena sean los que tengan más candidatos veteranos. Los partidos como Movimiento Ciudadano, Encuentro Social, Acción Nacional, proponen un abanico de candidatos jóvenes, creemos que con nueva visión del quehacer político, con diferente forma de ver la realidad social, con una nueva intención de comprometerse, esperemos con nuevos contenidos éticos.
Estos jóvenes que se abren paso en el quehacer político no están inmersos en la corrupción, aunque en sus partidos haya corruptos, eso les puede dar credibilidad si en la refundación partidaria se organizan en grupos, bloques, corrientes; se deslinda de quienes han lucrado con la política, engañando y mintiendo.
El reto que espera a los partidos, frentes, movimientos y encuentros ciudadanos, es el de la credibilidad, para ello, deben entender que estas elecciones son parteaguas en la vida política del país, el mensaje es claro, o cambian o se hunden, para los jóvenes y nuevos políticos que no lo entiendan no les extrañe que esta experiencia política sea su debut y despedida. Si los partidos en el imperativo de reinventarse quieren engañar con cambios cosméticos, así les irá.
Sin duda es un momento histórico el que vivimos, ha sido un proceso que inició con la lucha de Cuauhtémoc Cárdenas, con la creación del hoy partido fallido PRD, con las luchas históricas de obreros, campesinos, estudiantes, movimientos urbanos, incluso grupos guerrilleros. Este proceso tortuoso, hoy encuentra rumbo y posibilidades de cambio. O no.

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