MINUTO X MINUTO

“El que nace pá panzón”…


Los partidos están en crisis porque todo el sistema político está agotado. El planteamiento de López Obrador solo podrá darle un giro que le permita resistir un poco mas su endeble estructura o bien, abrir la posibilidad de construir una nueva opción de fondo.
El PRI con la salida de protagonistas del priismo no se debilita, la salida de los personajes nunca debilitan a las instituciones, son las instituciones las que viene arrastrando una debilidad que hace que sus militantes abandonen el barco y busquen otras opciones, aún cuando hayan sido prominentes personajes que durante largos años hayan servido, enriquecido y disfrutado del poder a la sombra de los partidos que abandonan.
A los priistas no les interesó reinventarse, insistieron en salir del hoyo cavando, su desgaste es dramático, quizá lo más lamentable es que insisten en seguir siendo exactamente iguales sin darse cuenta que ya no responden a una nueva sociedad que demanda otro tipo de respuestas políticas, la salida de dos, diez o cien no genera crisis interna, solo es una expresión de su agotamiento.
El PRI no tiene líderes de masas, tiene dirigentes surgidos de la nomenclatura del partido, se pueden contar con los dedos de una mano y sobran los que tienen liderazgos amplios. En el PRI es usual que desde la política estudiantil, o juvenil, deportiva y hasta cultural se destaquen quienes luego son cooptados, los apadrine un grupo o una persona empoderada y los promuevan hasta hacerlos parte del mismo poder, van ocupando puestos según la habilidad, la oportunidad y otras acciones confesables o inconfesables, o ambas.
Ahora se construye el área de oportunidad política de los juniors, una variable que no cambia nada porque no se ve una narrativa diferente a los herederos del poder, su formación es con visión familiar no académica, no son más que más de lo mismo, no son elementos de cambio partidario sino de búsqueda de poder.
La salida de estos personajes de ninguna manera se traduce en abandonos priistas masivos, quienes abandonan se van solos, quizá con su familia y dos que tres fieles amigos. Por cierto, manejan grandes votos obtenidos en candidaturas, no se los llevarán, fueron votos obtenidos por vías muchas veces ilegales y corruptas y con mucha lana que nunca se supo de bien a bien de donde salía, como suele suceder en todas las campañas.
La aseveración de que Morena está recibiendo lo peor del PRI es relativo, conozco a gente que se dice de izquierda, toda su vida han sido parásitos, vividores, corruptos, oportunistas, negociantes oprobiosos que se hacen pasar por demócratas para sacar dinero de donde pueden, nada que envidiar a los priistas que ingresan a Morena, incluso, quizá sean más decentes que los llamados de izquierda.
Esperamos que quienes salen de un partido y entren a otro no lo hagan llevándose las mismas ideas, el desprecio y la insensibilidad social que durante años los envolvió. Ojalá se integren a la búsqueda por construir un nuevo modelo político a corto plazo, cambiar de sistema a largo plazo, construir un nuevo país. Quienes reciben gente de otros partidos, lo mínimo que tienen que hacer es vigilarlos, porque “el que nace pa panzón aunque lo fajen”. O no.