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Napito, Mancera y Joserra

Por mayoría de votos, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, avaló las candidaturas plurinominales al Senado de la República de Napoleón Gómez Urrutia (por Morena) y de Miguel Ángel Mancera (por el PAN).
Los magistrados consideraron que el controvertido líder minero, acusado de desviar casi 50 millones de dólares del Sindicato de Mineros que lo llevó a exiliarse en Canadá, cumplió con los requisitos de elegibilidad establecidos en el artículo 55 de la Constitución.
En este sentido fue desechado el medio de impugnación promovido por el PRI en contra de la candidatura de “Napito”, por tener doble nacionalidad y no cumplir con el requisito de la residencia en el país en los últimos seis meses.
Los magistrados argumentaron que Gómez Urrutia entregó un certificado de nacionalidad expedido por la Secretaría de Relaciones Exteriores, y optó por demostrar que es mexicano de origen, nacido en Nuevo León. En cuanto a la residencia, los funcionarios judiciales expusieron que la Carta Magna deja ese requisito como optativo, esto es, ser mexicano de nacimiento o haber residido los últimos seis meses anteriores a la elección.
En el caso de Miguel Ángel Mancera, la Sala Superior determinó que su candidatura a senador por el principio de representación proporcional no aplica la restricción para los candidatos de mayoría relativa, ya que contiende por una lista nacional que no tiene solamente jurisdicción en la capital del país, y es que la propia Constitución prohíbe a los gobernadores y jefe de gobierno de la Ciudad de México, postularse por un cargo en su misma jurisdicción territorial.
Como podemos apreciar, los magistrados electorales están sentando precedentes muy laxos y permisivos, de manera que habrá que esperar lo que suceda con José Ramón Enríquez Herrera, quien tiene decidido a regresar a despachar a la Presidencia Municipal de Durango el lunes tres de julio.
Para esto, el equipo legal del candidato a senador por la coalición PAN, PRD y MC, prepararon sendas argucias. La primera es que se retiró de manera definitiva, requisito indispensable para que el presidente suplente entrara en funciones y la segunda, es que en el resolutivo del acta en donde el Cabildo aprueba su ausencia, se lee que se le concede licencia, así, simple y llanamente licencia, sin ningún otro calificativo, por lo que con en ese juego de palabras y letras como fue el caso de Napoleón, todo indica que el Dr. Enríquez podrá despachar de nuevo en la alcaldía capitalina.
Como podemos apreciar todo puede suceder, finalmente es política, la cual se impone al derecho y con la interpretación de lo funcionarios jurisdiccionales todo puede suceder, lo que se traduce en el desencanto con la democracia y las instituciones.

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