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Narrativa de Emilio Gutiérrez en su libro

Nacían las concertacesiones

“Durante la permanencia del gobernador Del Castillo en la Secretaría de Gobernación, llamé a un amigo muy confiable y le pregunté cómo iba el caso de Durango. Me contestó: “Se acaba de decidir que el Licenciado Rodolfo Elizondo Torres, el del PAN, sea el próximo presidente municipal de Durango”.

“Me fui luego a casa de Tejada Espino, le platiqué mi conversación, nos sentamos en la sala, se resistió a creerme, me dijo que estábamos locos; perdió el control que le conocía y cabizbajo mencionó que la solución definitiva no estaba dada: aunque lo estaban negociando en México, me despedí de él y le pedí que me considerara siempre su amigo. Se lo dije de corazón. Pienso que él tenía esperanzas que no lo sacrificaran y se aferraba a esa esperanza”.

“La noticia llegó a Durango. Eso sí, nada oficial. El silencio y la calma prevalecían en todos los partidos. Toda la información del viaje a México de Don Armando y los datos de lo sucedido era un hermetismo, comunicada exclusivamente a los altos funcionarios del Gobierno federal y del partido. Yo me enteraba “oficialmente” por la prensa”.

“Pienso que el gobernador Del Castillo platicó lo sucedido con Tejada. Que “apechugara” la línea marcada por el Gobierno federal. Todo indicaba que había recibido el gobernador la orden de que no entorpeciera los acuerdos que se habían tomado a nivel nacional, instrucciones de Gobernación y del PRI nacional, acerca de no meter las manos en las elecciones, que no obstruyera las negociaciones cupulares”.

“Desde mi punto de vista, muy personal, sin pruebas, sería ingenuo pedir pruebas, sólo infidencias confiables que me han hecho actores del momento sumamente informados; al iniciar el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, con un gabinete dividido, los altos directivos del PAN iniciaron pláticas con el grupo en el poder del PRI y estuvieron de acuerdo en una negociación: ceder espacios políticos al PAN, según la situación política que prevaleciera en cada estado”.

“En donde tuvieran presencia histórica y el PRI iba a hacer suyas algunas iniciativas de ese partido y se escogieron algunas ciudades para dar un barniz de democracia y dejar o alentar triunfos del PAN, sacrificando a candidatos del PRI”.

“Y el PAN se comprometió a respetar los triunfos de algunos candidatos del resto del PRI en el país o incluso de algunos partidos de oposición. Se iniciaba la democracia a la mexicana: el reparto del pastel. Se daba fin al carro completo, se gestaban las famosas concertasesiones”.

“No me explicaba la actitud del PRI en Chihuahua y el silencio en Durango, incluyendo a la poderosa CTM, el sector duro, complacida, aceptando que se negociaran las derrotas del PRI. Era inconcebible y la docilidad del gobernador”.

“En el 3er informe del gobernador habló de unidad y respeto: “Duranguenses vs. Duranguenses: ¡No!” Y declaró estar preparado para trabajar con un gobierno municipal de oposición. ¡Todavía no daban el resultado oficial de las elecciones y ya adelantaba la derrota del PRI! Y Elizondo a un lado, en el Palenque”.

Fue hasta el domingo 10 de julio que se reunió el Comité Municipal Electoral, y después de mediodía, sin oposición alguna, declaró a Rodolfo Elizondo Torres presidente electo y se le entregó la constancia de mayoría firmada por todos los consejeros, que habían sido designados, obviamente, por el gobierno. El original del acta fue enviado al Congreso del estado, que, ya como Colegio Electoral, ratificó días después todo el procedimiento electoral y su resultado.

En Gómez Palacio, Manuel Gamboa Cano; en Lerdo, Vicente García Ramírez; al parecer el PRI sí había logrado arreglar las cosas para no dársela al PAN. Había cedido en la más emblemática: Durango capital. Y casi al mismo tiempo se les reconoció el triunfo; ambos, Gómez Palacio y Lerdo eran los candidatos del PRI. En Lerdo se había perdido, pero el PAN reconoció al PRI, pero había dudas. Y en Durango el PRI nacional reconoció al PAN ¿Negociaron? ¿Qué pasó? Hubo algo en lo oscurito.

Sigue narrando Don Emilio Gutiérrez: “Inesperadamente, Luis Ángel Tejada Espino felicitó públicamente a Rodolfo Elizondo Torres con lo que se ganó una ovación de los partidarios panistas de Rodolfo. Buen detalle, su madurez se vio bien por propios y extraños. El cordero aceptaba en silencio su sacrificio. Yo lo felicité telegráficamente, porque no fui invitado a acompañar a Tejada. Sí habría asistido”.

“Del PRI no me volvieron a llamar porque habíamos perdido. Lo acepto: perdimos. Lo legal es lo legal. Pero no debemos pasar por alto que la decisión en la Ciudad de México, de darle en Durango y Chihuahua el triunfo al PAN fue tomada antes de que los comités municipales electorales y los consejos electorales del Poder Legislativo se reunieran para el conteo definitivo de los votos para mí, los sucesos y las fechas son prueba irrefutable de ello”.

“Se habían iniciado las llamadas concertasesiones en las elecciones intermedias para las presidencias municipales y diputaciones locales. “Así empezó a crecer esa bola de nieve”, dijo Luis Ángel Tejada, y seguirían poco después las gubernaturas, las senadurías y las diputaciones federales”.

“También va a haber sorpresas, hasta que lleguemos a la presidencia de la República (como así fue en el 2000). Ojo, todo lo aquí relatado fue vivido, no producto de pláticas y rumores. Forma parte de mi fracaso político” Lo anterior es la narrativa de Don Emilio Gutiérrez Valles (qepd).

Continuará…

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