MINUTO X MINUTO

¿Negociación o irresponsabilidad?


Las expectativas ciudadanas para que sea castigado Javier Duarte, exgobernador de Veracruz son grandes. Antes, durante y después de su sexenio, las denuncias, quejas, exigencias, de los veracruzanos han sido acalladas por la impunidad, pero también con la persecución y el asesinato.
Duarte de Ochoa disfrutaba de la vida con su familia en un balneario de Guatemala. Ubicado, se armó un operativo y fue detenido, su esposa también está bajo sospecha de haber cometido serios ilícitos como presidenta del DIF, ahí inician cosas raras, pues pudiendo con toda facilidad detenerla, le permiten salir con sus hijos e irse tranquilamente con sus millones de euros a Europa.
Nadie ha respondido por qué no hay acusaciones ni estatales ni federales contra la señora que escribió que lo merecía todo, seguramente a eso se debió el que la dejaran salir de Guatemala, pero, si no ha cometido ningún ilícito, por qué anda a salto de mata, nos preguntamos.
Recordemos que hay elementos para considerar que Javier Duarte desapareció de Veracruz 180 mil millones de pesos, sería, si se llegase a comprobar, el robo más cuantioso cometido por un gobernante en la historia de México. La Procuraduría General de la República lo acusa de no haber aclarado un faltante por más de cuatrocientos millones de pesos.
Pero eso no es todo, las autoridades mexicanas insisten en reducir a nivel económico las posibles tropelías de Javier Duarte, poco se habla de las acusaciones por asesinato de periodistas, su posible relación con el crimen organizado, feminicidios, torturas, violación a derechos humanos, persecuciones y expulsiones del estado de gente incómoda.
Quizá haya un acuerdo para omitir estos señalamientos que se hacen desde la sociedad civil de Veracruz, quizá haya una coartada para que más temprano que tarde se abran las puertas de la prisión y salga diciendo incoherencias a la prensa Javier Duarte, tal como lo hizo en Guatemala en donde no se le borró la sonrisa burlona de su rostro durante las audiencias.
En prisión, Javier duarte contrató un bufete jurídico seguramente de primerísimo nivel, estudiaron sus posibilidades y decidieron se allanara tanto de las acusaciones a nivel estatal como federal a fin de que se extraditara a nuestro país.
Nosotros formulamos la hipótesis de que durante su estancia en la cárcel guatemalteca Javier Duarte entró en comunicación con gente muy importante de México, que hubo acuerdos, se tejieron planes y urdieron coartadas. Una cosa es cierta, tanto Javier Duarte como sus abogados tienen la seguridad de que hay más posibilidades de que salga de la cárcel en México que en Guatemala, eso es indudable.
Por eso quizá no nos deba sorprender que los tres fiscales que envió la PGR a la audiencia en donde presentaría pruebas de la culpabilidad de Javier Duarte no sabían ni de qué se trataba el caso, al parecer no conocían las acusaciones que ellos mismo habían hecho, fueron e hicieron el ridículo. Claro que no fue un hecho fortuito, ni un error.
Todo está calculado, todo forma parte de una maniobra, el plan es que las acusaciones sean tan débiles que con risotadas de la defensa de Duarte su cliente salga por la puerta grande del penal como si fuera torero que acaba de hacer la gran faena, y así es, Javier Duarte le habría -si sale en libertad- hecho la faena a las leyes mexicanas, a la anticorrupción, a las autoridades, a las instituciones, y a todos los mexicanos. El estado de derecho valdrá menos que un trozo de papel sanitario de segunda mano. O no.