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Newsweek Español: así operan los “huachicoleros” del Golfo de México

El 22 de octubre del año pasado, a escasos dos meses de que el presidente López Obrador anunciara el plan integral de combate al robo de combustible, la revista estadounidense con presencia en Latinoamérica, Newsweek en Español subió a su portal (https://newsweekespanol.com/2018/10/huachicoleros-pemex-golfo-mexico/) un espléndido reportaje de la periodista Ana Lilia Pérez titulado; “Así operan los “huechicoleros” del Golfo de México”.

La lectura de este trabajo de investigación basado en un documento filtrado desde la Secretaría de Marina, nos ayuda a entender que el tema del desabasto que hoy padece una parte del territorio nacional y que se presenta como la primera gran crisis del naciente gobierno de la Cuarta Transformación, no tiene su justificación en la ordeña de los ductos, sino en una decisión equivocada de funcionarios inexpertos.

Debido al problema de espacio, sólo recupero una de las partes de este trabajo periodístico, pero que ilustra la magnitud de esta industria paralela que durante largos años se ha desarrollado bajo el manto de las mismas autoridades federales del país, involucradas con este estratégico sector. A continuación parte de esta publicación:

La Refinería Francisco I. Madero es una de las seis que comprenden el Sistema Nacional de Refinación del país. Su infraestructura se levanta en 544 hectáreas con 22 plantas de procesos interconectadas con las plantas de almacenamiento y las instalaciones de la terminal marítima. Aquí se produce gasolina, diésel, turbosina, kerosina, gas, gasóleo y otros refinados, todos combustibles altamente cotizados y codiciados. 

Hoy la refinería Francisco I. Madero es el principal centro de abasto ilegal de combustible a los huachicoleros náuticos, es decir, es el principal centro de ordeña del combustible que se trasiega vía marítima.

La investigación que lleva a cargo el área de inteligencia de la Semar, parte de la cual se asienta en un informe interno clasificado como “confidencial” y que se identifica como “Trasiego de combustible”, documenta el siguiente modus operandi:

Personal de Petróleos Mexicanos en el área marítima coordina con los capitanes de barco la entrada de sus buques a los muelles de Pemex en las refinerías. Una vez que el barco atraca en los muelles, ingenieros y trabajadores de la empresa petrolera conectan el buque a sus ductos para bombearles el combustible.

Los buques zarpan de Ciudad del Carmen con destino al puerto de Ciudad Madero, Tamaulipas. La travesía dura entre 60 y 63 horas para cruzar los 741 kilómetros o 460 millas náuticas que hay de puerto a puerto. Está programado que los barcos ordeñadores deben ingresar a puerto entre las 21:00 horas y las 24:00 horas, tiempo en que la oscuridad ha caído por completo en el Golfo de México. Al amparo de la noche es que se realizan las maniobras de ordeña con mayor facilidad. 

Si se utiliza un barco pesquero, estos tienen como base los puertos de San Francisco de Lerma y Campeche.

Isla de Lobos (en Veracruz) es una paradisiaca tierra  en donde la parsimonia de sus aguas la mayor parte del año la hace un refugio natural en el Golfo que también sirve de puente a los huachicoleros que aguardan con sus navíos a que se les indique la hora precisa en la cual un barco ordeñador puede acceder a muelle en Tamaulipas.

Al costado oeste de la isla, en una profundidad de seis a nueve metros superficie, están los oleoductos de Pemex. Más adelante, mar adentro, se ubican las estructuras de bombeo automático de hidrocarburos.

Los huachicoleros utilizan Isla de Lobos, en Veracruz, para guarecerse del mal tiempo o de los ocasionales patrullajes. También ahí suelen aguardar la orden de la hora precisa en la que pueden ingresar a los muelles de Pemex. La orden, según indica el informe clasificado de la Semar, les llega directamente de empleados de la petrolera.

Para los delincuentes se ha vuelto un negocio tan redituable y bien estructurado que, cada semana, tienen barcos zarpando de ida y vuelta. En cada viaje ordeñan entre 600,000 y 800,000 litros de combustible, equivalentes a 30 y hasta 40 pipas.

Para encubrir sus ilegales cargas utilizan facturas apócrifas del SAT o clonadas de originales que les son entregadas por áreas contables de Pemex.

Actualmente 90 barcos que navegan en el Golfo de México están bajo investigación de la Semar por indicios de que están al servicio del crimen organizado para el robo y trasiego de combustible.

Son buques abastecedores y pesqueros que cuentan con tripulaciones bien entrenadas que operan en las regiones de Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas.

Su estructura se divide en tres niveles. En el primero se ubican líderes operadores de grupos criminales y grupos que trabajan para estos. En el segundo nivel están los trabajadores de Pemex (ingenieros, empleados de terminales y de áreas contables), hombres a cargo de los barcos (armadores, propietarios y arrendatarios); encargados de operar y administrar las bodegas, coordinadores del movimiento de reventa de hidrocarburos, y hombres y mujeres cuya función principal estriba en el lavado de dinero. En un tercer nivel se encuentran las tripulaciones de los barcos.

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