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Ni perdón ni olvido

Con el destape del candidato presidencial priísta, se puede hablar de que en los hechos ha iniciado ya la recta final rumbo a las elecciones que habrán de definir al nuevo mandatario de la nación. Acaso como parte del nerviosismo imperante por estar ya en esa etapa, dos de los candidatos, el del PRI y el de MORENA, han dado motivos a sus oponentes para ser tundidos en las redes sociales y en los medios tradicionales de comunicación.
José Antonio Meade Kuribreña a la pregunta formulada por el reportero del diario español “El País”, ¿Usted está dispuesto a investigar casos de corrupción de esta administración, involucre a quien involucre? La respuesta fue, al mismo tiempo, un homenaje involuntario a Mario Moreno “Cantinflas” y una pretendida justificación a lo injustificable: “me parece que caemos de nuevo en el planteamiento personal. Tenemos que movernos en un esquema en el que la pregunta no sea válida. Un esquema que funcione para todos, en donde el acceso a la justicia y a la rendición de cuentas sea igual para cualquier funcionario. Vamos a funcionar bien cuando la pregunta deje de tener mérito. Cuando alguien piensa: ‘El problema depende de’ es que no entiende el problema de fondo”.
Mucho más grave resultaron las propuestas de Andrés Manuel López Obrador. En la primera, propone dar el perdón a los integrantes, de lo que él llama desde hace mucho tiempo, “la mafia del poder”: “Ahora, de nueva cuenta, les decimos a los integrantes del grupo en el poder que, a pesar del gran daño que le han causado al pueblo y a la nación, no les guardamos ningún rencor y les aseguramos que, ante su posible derrota, en 2018, no habrá represalias o persecución para nadie.” En otras palabras, a estas alturas de la contienda que se avecina, AMLO se pone en plan magnánimo y ofrece borrón y cuenta nueva para todo aquel que haya quebrantado las arcas de la nación, o la de los estados de la república, a través de actos de corrupción y de abuso de poder. Es decir, se convierte en un policía bueno que ofrece el perdón a todos a quienes le dieron a él la excusa y el andamiaje, pretendidamente moral, para aspirar a la Presidencia de la República y erradicar de tajo con todas esas prácticas.
La segunda propuesta resultó aún más descabellada. Al referirse sobre los narcotraficantes en un mitin en el estado de Guerrero dijo: “Si es necesario, vamos a convocar a un diálogo para que se otorgue amnistía, siempre y cuando se cuente con el apoyo de las familias de las víctimas, y no descartar el perdón. En la izquierda siempre se dice que ni perdón ni olvido, pero yo no coincido: olvido no, pero perdón sí, sobre todo si está de por medio la paz de un pueblo”.
Miles de familias en todo lo ancho y largo del territorio nacional que les ha tocado vivir en carne propia la desaparición, el asesinato, la privación de la libertad de un pariente o un ser querido no pueden estar de acuerdo con semejante despropósito.
En Coahuila, en el ejido San Antonio El Alto, en el municipio de Matamoros, acaban de encontrar un cementerio clandestino con cerca de tres mil fragmentos óseos de cuerpos que en su mayoría fueron calcinados. En varios estados del país se volvió una moda el tema de los “panteoncitos” en donde el crimen organizado desaparecía a sus víctimas, que no eran siempre miembros de algún cartel contrario, sino civiles inocentes.
En los comicios presidenciales del 2000 y el 2006, López Obrador fue el puntero y en la recta final se ha desplomado. Con estas declaraciones parece empecinado en seguir repitiendo ese patrón. La imagen del político maduro, sereno, pero firme se ha ido transformando de a poco. En cuanto se dio a conocer el nombre del candidato priísta, AMLO lo saludó con un “señoritingo”, “pelele” y “corrupto”. La presión y el momento lo han sacado de la línea que venía trabajando con su primer círculo.
Si desea que la tercera sea la vencida Andrés Manuel debe enfocarse en la meta y aclarar su pensamiento. Conceder amnistía a los capos de la droga y prometer dejar en paz a políticos corruptos que han dañado al pueblo de México no pueden ser banderas para alguien que pregona encabezar un cambio para mejorar la situación del país.
Demandar el perdón y olvido a esos grupos que tanto han dañado a la nación es inadmisible.

ladoscuro73@yahoo.com.mx
@ferramirezguz

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