MINUTO X MINUTO

“El Niño Dios escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”


En la instalación de una torre fraccionadora de la planta de Hidalgo, lo cual no sabemos qué es ni para qué sirve, por cierto, el presidente Enrique Peña Nieto, acompañado de los secretarios de Energía, Gobernación, Hacienda y Economía, así como del dirigente del sindicato petrolero senador Carlos Romero Deschamps, hizo público el hallazgo petrolero más importante en campos terrestres en los últimos quince años, se afirmó.
Este hallazgo se encuentra en Cozamaloapan, estado de Veracruz. El anuncio lo hizo el presidente con el tono triunfalista con el que se suele utilizar en este tipo de noticias. Cuántas veces hemos escuchado hallazgos de esta importancia y más aún. La historia de nuestro país está llena de veneros que: “El Niño Dios escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo”, como dijera la voz premonitora del bardo zacatecano López Velarde.
Más que ser una bendición para el pueblo, ha sido la condena implacable de la naturaleza contra nuestro país, claro, la naturaleza aliada a la perversidad y ambición de los hombres del poder.
Los mexicanos vemos en este tipo de noticias un castigo que se va a traducir en el incremento de la gasolina, un castigo fuerte para los bolsillos de los consumidores que somos los más, ahora, la cadena económica termina por azotar las espalda de los pobres que ni trabajo, ni salario, ni justicia, ni nada tienen. Los pobres que son los invisibles, los nadie, los que pagan y sostienen a esa clase corrupta y parásita, los pobres que carecen de todo y solo tienen una vida miserable y penosa.
También los mexicanos vemos una área de oportunidad inmensa, pero para los corruptos, para los chupapatrias, para los que ahora se dieron un festín de millonadas de dólares con Oceánica, con Odebrecht, con los millonarios contratos y los negocios turbios con proveedores y empresas subsidiarias; mañana seguirá la corrupción con estas mismas empresas, o con otras compañías trasnacionales, habrá relevo de corruptos, porque el pastel es inmenso y se debe cambiar a quienes se van desgastando, estamos viviendo no la hora de la patria, sino la hora de los corruptos.
Cómo entender el optimismo de Estado, cuando invitan a estar presente en la apoteótica noticia a uno de los hombres más emblemáticos de la corrupción mundial, como es el dirigente petrolero y senador de la república Carlos Romero Deschamps, que de ser soldador de Pemex se convierte en un individuo inmensamente rico, con capacidad para mandar de vacaciones a su hija en yate privado con todo y sus mascotas, que sin duda comerán y son mejor atendidas que millones de mexicanos, o que regala carros a su hijo que vive en Miami por un valor de más de cinco millones de dólares. Sin duda este dirigente sindical neoliberal aplaudía a rabiar al presidente, mientras hacía un ejercicio mental de cuántos millones de dólares le irían a tocar.
No se acaba aquí el cuento de terror, Miguel Ángel Yunes, gobernador de Veracruz, prometió en campaña terminar con la violencia, uso un discurso aguerrido, un año después el fracaso es total, mueren por violencia ya no solo los que andan “en el negocio,” sino hombres, jóvenes, mujeres, niños y ancianos abatidos, secuestrados, torturados, muchos desaparecidos, sepultados en fosas clandestinas, mientras el estado nada en petróleo y la estructura policial prácticamente intacta de como la recibió Yunes en muchos lugares.
No seríamos ni alarmistas ni exagerados al decir que en este momento, y con este anuncio, los ciudadanos de Cosamaloapan y lugares circunvecinos están muertos de miedo, las bandas de delincuentes olieron el dinero, saben cómo ir por él, saben quiénes son sus socios, sus cómplices, sus protectores y nosotros sabemos quiénes serán sus víctimas: los pobres, los trabajadores, los maestros, los estudiantes, los pequeños comerciantes a los cuales les espera el dolor y quizá el luto. Esa es nuestra visión de una noticia que llenó de euforia a los que viven en el otro México, el México de los poderosos. O no.