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No entendieron los partidos tradicionales la naturaleza de estas elecciones

Siguiendo la pista a las campañas electorales circula un meme que refleja el asombro de lo que pasa con esto de las candidaturas independientes, la señora Marichuy, aspirante a candidata indígena, se quedó en el camino, tanto por el accidente que tuvo, como porque no llegó a la boleta electoral, dice el texto con su imagen: “Resulta que quienes hicieron trampa son candidatos y los que tuvimos firmas reales no”. Así se las gastan quienes tienen que hacer valer la ley electoral, magistrados que a dos meses de las elecciones han enseñando el cobre a quien obedecen y ante quien se disciplinan, qué tristeza.
Las campañas continúan ante la incertidumbre de si se respetará el voto ciudadano, el antecedente en Coahuila y el Estado de México son mal presagio y tienen prendidas luces rojas, lo cierto es que no se puede seguir sosteniendo un país con gobiernos surgidos de la turbiedad, de ser así, solo prolongan la agonía de un modelo que merece, por el bien del país, su desaparición, sus protagonistas están aferrados a no cambiar lo que el pueblo está decidiendo tirar a la basura.
¿Qué pasa en estas elecciones? Ciertamente López Obrador es el recipiente de la indignación y el hartazgo, también del agotamiento del modelo y todo lo que esto conlleva, los partidos políticos nos parece no hicieron una prospectiva del tipo de elementos sociales, políticos, económicos y de inseguridad en los que estarían inmersos durante el proceso, también minimizaron el comportamiento que la ciudadanía venía expresando décadas atrás.
El derrumbe del modelo político y los partidos tradicionales se venía dando en forma muy clara. Salinas de Gortari gana de manera dudosa, aún hay quien sostiene que ganó Cuauhtémoc Cárdenas.
Un crimen de Estado salva al PRI en la siguiente elección. Luis Donaldo Colosio es muerto, el voto solidario va para Ernesto Zedillo Ponce de León, gana de manera holgada y entrega el Gobierno Federal a Vicente Fox que arrasa, el PAN no supo medir bien este triunfo y lo echó por la borda, las promesas de limpiar de corruptos se quedó en eso, solo fanfarronadas, y no solo eso, se agregó a la lista de corrupción que permitió, toleró, y ejecutó a través de los hijos de su esposa Martha Sahagún. Vicente Fox dejó la corrupción en los armarios de Los Pinos y dicen que en el cambio de menaje aún trae algo en sus maletas.
Siguió Felipe Calderón Hinojosa, su triunfo fue tan apretado que era más creíble su derrota, quizá en una resaca, o aún los efectos etílicos, en acto público dijo al referirse a su triunfo para la presidencia que ganó “haiga sido como haiga sido”, esta frase pasará a la historia como expresión del cinismo y la desvergüenza de los políticos tramposos. Quizá lo más triste que pueda dejar un presidente a su pueblo no es la pobreza, ni el desempleo, sino el luto, y Felipe Calderón lo dejó en miles de familias por sus decisiones estúpidas, eso no es lo peor, sino que su esposa Margarita que quiera ser presidenta acaba de anunciar que seguirá con la estrategia que bañó de sangre a nuestro país.
Enrique Peña Nieto gana de manera holgada, para triunfar se diseña una estrategia onerosa, los medios masivos de comunicación se unen como nunca a la campaña de Estado, los monopolios televisivos trabajan en hacer un producto altamente vendible. La sofisticada mercadotecnia política trae resultados. Peña Nieto gana, pero equivoca la ejecución de las políticas públicas, se aleja de los ciudadanos, la corrupción escandaliza, la violencia toca cifras históricas, su aceptación se derrumba a niveles históricos.
La falta de credibilidad de los partidos aceptada incluso por los mismos políticos, era algo que no se podía ocultar ni negar, estos elementos que ya eran luces rojas para intentar cambios en el modelo fue desdeñada, los partidos creyeron que todavía se podía usar los mismos métodos que los mantuvieron en el poder por décadas, hoy el destino los ha alcanzado, el pueblo está fatigado pero no derrotado, está en pie de lucha electoral, el escenario probable es: o gana la democracia, o se comete el agravio más grande a un pueblo indignado, la moneda está en el aire. O no.

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