No hay prisa para renegociar


Trump quiere un muro, no se sabe si los estadounidenses quieran ese muro, o cuántos de ellos concuerden con este hombre. Lo claro es que lo que hoy hace Trump, y su propia llegada al poder, es una señal inequívoca de que se acercan momentos de poca tolerancia, de inestabilidad fronteriza, de poco entendimiento entre naciones y de dificultades económicas. Y ello constituye una verdadera llamada de atención.
En este panorama resalta algo, y es que, como muy pocas veces lo hace, EPN ha tomado una decisión inteligente para su imagen pública: reunirse con los gobernadores y el Congreso para tomar medidas en conjunto. Así lo que salga mal conllevará una culpa compartida. Y es que el Ejecutivo no está dispuesto a correr el riesgo de cargar sobre sus hombros la responsabilidad de las renegociaciones del TLCAN que pueden atraer consecuencias a largo plazo.
Sin embargo, hay algo en lo que el gobierno mexicano no ha dado señas de haber pensado y es que NO hay ninguna prisa para ir corriendo a la renegociación. ¿Por qué?
En primer lugar, porque el que tiene urgencia de probarse ante quienes votaron por él es Trump. El que tiene una agenda de 100 días llena de muchas promesas de campaña es él, no México.
En segundo lugar, no se sabe qué parte del tratado quiere renegociar Trump. Ni se han dejado claros los mecanismos de esta renegociación.
En tercer lugar, porque hasta el momento las organizaciones sociales, empresariales, partidistas y gubernamentales no han comenzado aún a hacerse las preguntas ¿qué quiere México renegociar?, ¿cómo podemos beneficiarnos de la renegociación? Y es que no hay que dejar de lado que el TLCAN fue desde sus inicios ampliamente criticado por muchos sectores en México, mismos que seguramente esperan que su voz se escuche en la renegociación e incluso quienes están a favor del tratado ven en él muchas áreas de oportunidad.
En cuarto lugar, porque hace falta que con ayuda de los expertos, no los políticos, se determine el estado actual de las relaciones, sobre todo comerciales, entre ambos países para saber con certeza cuáles son las ventajas y desventajas que tiene México frente a EU y cuáles son los puntos sobre los que puede hacer presión, etc. Esto porque muchos mexicanos ya especulan en referencia a quién representará al país en estas negociones y si verdaderamente será alguien preparado o algún político cuyo actuar o preparación sean cuestionables.
Finalmente, el gobierno federal puede rápidamente perder los puntos que ganó con su decisión de incluir al Congreso y a los gobernadores si se presta a una negociación privada respecto al muro. En el comunicado de la presidencia del pasado viernes se señaló “Los Presidentes también convinieron por ahora ya no hablar públicamente de este controversial tema”, refiriéndose al muro sin aclarar si el acuerdo de no hacerlo públicamente incluye hacerlo en privado.
PD. Cuando Slim tiene más poder de convocatoria que los servidores públicos, más credibilidad y un discurso más articulado, la clase política tiene mucho de qué preocuparse, pero sobre todo ocuparse.