MINUTO X MINUTO

El nuevo PRI vs. el viejo PRI


A poco más de 15 días del cónclave nacional del PRI, se debaten las corrientes históricas sobrevivientes para incidir en la nominación de su candidato presidencial, para no ser devoradas por el nuevo PRI.
“Expresión militante” de Gloria Ivonne Ortega, ex gobernadora de Yucatán; “Alianza Generacional” del que forma parte el senador Ernesto Gándara, actual secretario técnico del CEN del PRI y cuyos voceros son José Ramón Martell y José Encarnación Alfaro, con gran historial en comités nacionales, por cierto ahí muy cerca un duranguense, Jesús Diez. También, “Experiencia Militante”, del ex presidente del CEN del PRI e intelectual César Augusto Santiago; Y “Democracia Interna” del ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz.
Y, en un nivel superior, arriba de todos, se agregaría al ex gobernador de Sonora y ex presidente del CEN del PRI, Manlio Fabio Beltrones, a los ex gobernadores de Campeche, Antonio González Curi, y de Chihuahua Patricio Martínez, que asumen posiciones críticas a la imposición del candidato presidencial, yo me atrevería a agregar al ex gobernador de Hidalgo y actual secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien en el fondo simpatiza con ellos.
A los anteriores desde luego, se suman cientos de militantes y cuadros políticos de la vieja guardia en los estados, en donde hay decenas de ex diputados federales entre los que nos anotamos, por Durango, Francisco Monárrez Rincón y el que esto escribe, ex senadores y ex gobernadores, e incluso, algunos ex presidentes del CEN del PRI como Roberto Madrazo, Beatriz Paredes Rangel y María de los Ángeles Moreno. Y muchos ex presidentes de los CDE del PRI entre los que me anoto. Es un movimiento más grande de los que se creé, que busca revalorar a la militancia, que es un viejo clamor.
Todos, del “viejo PRI”, configuran la posición que quiere hacer contrapeso a los que se consideran “el nuevo PRI”, los presidenciables del gabinete. El ariete de los primeros consiste, en que no se derogue de los estatutos partidarios, el requisito que actualmente se exige a quien aspire a la candidatura presidencial, tener un mínimo de 10 años como militante del PRI. Ésa es la manzana de la discordia.
Y se agrega, que sea por consulta a la militancia y a sus simpatizantes, esto es, darle un nuevo madrazo al dedazo y si quieren un candidato “externo”, que se someta a la consulta de las bases, como todos. “Alborotada la gallera”, casi como en 1988 cuando se fracturó el PRI y entonces el presidente Miguel de la Madrid se cerró a la consulta a la base y aún que era un partido hegemónico, provocó una ruptura, generando una fuga de importantes cuadros como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez Navarrete, entre otros.
Y por el lado de los candidateables del gabinete federal, anotamos dos bandos, por un lado los cercanos al presidente EPN que son, el que se supone es el favorito, José Antonio Meade; el gran Gurú, Luis Videgaray; Aurelio Nuño y Eruviel Ávila, entre los que se alinea Enrique Ochoa; de éstos, sólo Videgaray cumpliría con los estatutos de 10 años de antigüedad priísta. Ni siquiera Ochoa Reza, de quien todos desconocíamos su filiación priísta, hasta que por designios superiores fue impuesto en la dirigencia nacional del partido.
Por el otro bando del mismo gabinete, tenemos a quienes “si bien forman parte del gobierno federal como “Cardenales”, no son manufactura del “Papa” y entre ellos podríamos citar al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; el secretario de Salud, José Narro Robles y; Federico de la Madrid, secretario de Turismo que se ha auto candidateado.
Hay victorias que son derrotas. En el Estado de México, un partido de reciente creación que compitió por primera vez la gubernatura con una candidata desconocida y aún que se volcó toda la fuerza nacional del partido y del Estado, perdimos más de un millón de votos que teníamos en la elección anterior y se fueron a Morena. Comparados por separado los votos que sacó cada partido, Morena tuvo más votos que el PRI y… Apenas ganamos de “panzazo” sumando los del Verde, Nueva Alianza y Encuentro Social.
Se equivocan quienes optimistamente piensan que sí se puede replicar la misma receta en la elección presidencial. El guión que se escribió en los comicios del Edomex, lo habrán de querer seguir al pie de la letra, pero en el 2018, no le alcanza al gabinete para operar lo mismo en toda la República.
Las condiciones del Estado de México no son las del país, a nivel nacional está más diluido y disminuido el priísmo, no es la cabeza de playa del grupo Atlacomulco, el país es más plural y está fuera de control, porque el PRI tiene menos de la mitad de gobernadores en el país, por lo que se gobiernan 10 millones de mexicanos menos que en el 2016. Sin contar, que en este sexenio se han perdido 4 millones setecientos mil votos. Y por si faltara algo, con 15 comités estatales en trance, abandonados, con sus períodos vencidos.
Las cuentas alegres de la élite y del arrogante Enrique Ochoa, no le permiten hacer un análisis objetivo y real, el PRI no la tiene fácil, ahora más que nunca necesita de la cohesión de todas sus fuerzas políticas.
Si yendo juntos sería difícil, ahora ir otra vez fracturados, sin ser ya partido hegemónico y sin acuerdos y consensos, sería repetir la experiencia del 2000 como la derrota de Francisco Labastida. Con una imposición, los priístas de dudoso origen y de nuevo cuño, estarían cavando la tumba al partido.