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El debate público…


En su balance de los primeros seis meses, el gobernador José Aispuro Torre, fue claro en señalar que primero estaba la gente. Durante doce años, la sociedad se mantuvo alejada del gobierno, ya que este, la tenía distante de su ámbito gubernamental, ni participó en las decisiones públicas que a todos competen. Hoy el tema es sobre el debate público, el que consideramos una de las fórmulas que brinda resultados más claros y precisos para el escrutinio del poder y para mejorar lo que actualmente existe. Esto es así, porque el debate implica una forma de interacción o de intercambio en el que se enfrentan varias opciones o perspectivas de diversos temas, para la vida pública el debate es fundamental, se da de diversas maneras y no solo en tiempos electorales, lo mismo en los medios de comunicación, que en el órgano legislativo y en los cuestionamientos y afirmaciones que la sociedad realiza a través de canales de comunicación convencionales y no convencionales.
En este sentido, el principio general es que toda forma de poder debe estar sujeta a escrutinio. En Durango hay una percepción de que hemos avanzado mucho en la crítica, pero poco en el debate público. Es una lástima, pero durante largos doce años el debate no estaba presente, gradualmente la entidad asumió el propósito de unanimidad o si se quiere de una crítica muy acotada. Se generó la idea de que la tranquilidad social requería de una sociedad y una política callada, la alharaca sólo la podían hacer ellos, los del poder, los del PRI.
El debate tiene sus reglas y también su didáctica. Un debate que se vuelve pleito callejero pierde su esencia como medio racional para construir a partir de la dialéctica de puntos de vista encontrados. El descontón poco tiene que ver con el debate, tampoco el monólogo de interlocutores que concurren con posiciones inamovibles. El complejo de superioridad moral es otra de las dificultades para el debate; asumir que el juicio o prejuicio de las personas va por encima de los argumentos -la supuesta superioridad moral- es otro de los problemas; las razones valen independientemente de quien las emite. Las razones se responden con razones, no con juicios morales ni con descalificación del interlocutor.
Visto así el debate auténtico es la prueba a la tolerancia. Tolerancia no significa ceder ni conceder, tolerancia es la capacidad para escuchar al otro, incluso al opuesto, y esto a su vez implica no sólo coexistir con quien piensa, prefiere o actúa diferente sino también, poder acordar a partir de muchos de los temas sobre los que existe coincidencia. Por ello la premisa básica de un debate constructivo es la coexistencia da la diferencia y la libertad de pensar y actuar de manera diversa.
Esto es lo que desea propiciar en Durango el gobernador Rosas Aispuro y en buena hora, pues es necesario ese reencuentro entre sociedad y gobierno. Un buen debate público es indispensable, pero también un piso de tolerancia, inteligencia, moderación y honestidad. Durango debe convencerse de que el mundo de las unanimidades no pertenece a lo terrenal, que toda propuesta, forma de gobierno, opción o programa político están sujetos a discusión y debate: Tampoco hay personajes ni verdades supremas. Todo y todos somos discutibles y opinables.
No estoy del lado de los pesimistas. Aunque las dificultades son ciertas y algunos problemas persisten, pero tengo la convicción de que los duranguenses contamos con el potencial para sobre ponernos y crecer ante un nuevo entorno. Por ello creemos que las libertades son fundamentales. Más en el nuevo entorno social y tecnológico, abierto, incierto e impredecible de la comunicación digital y de las redes sociales.
Por todo esto el debate reviste la mayor importancia. Debemos promoverlo y entenderlo como una forma de vida en la política y en la sociedad. Que el consenso y el disenso van de la mano. Que el acuerdo y calificación sobre los gobiernos debe pasar a otro estándar, el de las evaluaciones que sirvan a la sociedad para conocer retos, limitaciones, errores y también aciertos donde los haya.
Los medios tienen una tarea importante en el debate público, porque de alguna manera son el encuentro de la sociedad con el poder y con la información. Desde ahora ya se advierte la inercia social por mejorar la información, por mejorar la cobertura noticiosa y los espacios de debate.
Confiamos que el Gobernador tenga la respuesta que espera de la sociedad y de los medios.
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