MINUTO X MINUTO

Radiografía del poder II…


Siguiendo con nuestro análisis sobre las causas del lento avance de los asuntos del Gobierno de Durango, ahora corresponde al Poder Judicial, del que señalaremos lo que muchos duranguenses hemos observado anteriormente y estos primeros meses de gobierno.
En principio, hay que estar advertidos del retroceso que el Poder Judicial padeció durante los 12 años anteriores, que por poco coinciden con el ingreso de Apolonio Betancourt cuando asumió el cargo de presidente magistrado.
Durante estos años Apolonio se propuso, como ningún otro funcionario, aparecer diariamente en los medios, nunca se supo el por qué o para qué, pero él tozudamente se las ingeniaba para aparecer en todas las fotografías de cualquier evento público. Muchos observadores nos cuestionábamos sobre quién le hacía el trabajo, ya que era bien sabido del rezago del trabajo acumulado y de otros asuntos pendientes que por la propia dinámica de la Institución se acumulaba, no solo eso, el descuido del despacho de los asuntos afectaba el desempeño de magistrados y jueces, y aunque la supervisión y vigilancia recae directamente en el Consejo de la Judicatura, él como Magistrado Presidente es el que lo preside, consecuentemente, estar atendiendo tanto eventos públicos, no le permitía desahogar la agenda de trabajo interna. La práctica fue cotidiana y precisamente por ello, se relajó la disciplina interna trayendo como consecuencia, que ciertos mecanismos de corrupción se incrementaran, propiciando que nuevos vicios aparecieran en la resolución de los juicios a cargo de cada uno de los juzgados.
Como dice un dicho popular: “Si la cabeza anda de tilín lilingo, las manos y pies andan de tolon lolongo,” la justicia en Durango se perdió entre múltiples mecanismos para torcer la ley, en cada Juzgado el secretario es el área donde se concentran los expedientes de los diversos juicios que se están atendiendo y si la corrupción no había prosperado en algunos de ellos, el relajamiento de las medidas de control y las disciplinarias, consecuentemente, dejaron de ser eficientes ya que la administración del Poder Judicial se fue doblegando y resquebrajando con la falta de mando.
Apolonio Betancourt estaba dedicado más a atender socialitos y resolver las peticiones del Ejecutivo en turno, las cuales, muchas veces eran instrucciones de colocar a un amigo o incondicional o dar curso a este o aquél asunto de manera favorable o contraria, según el caso. Por cierto, de la demanda de Juicio Político que enfrenta, nada ha salido del Congreso, uno o varios chivos expiatorios en espera. Le digo, al más estilo priista.
El cambio del magistrado presidente Esteban Calderón, en nada ha cambiado la situación, sólo las caras nuevas de los de arriba, la plantilla de jueces y magistrados continúa vigente excepto por la sustitución de tres o cuatro magistrados, así pues, no hay nada nuevo que nos indique que una nueva política impulsa que las decisiones dentro del Poder Judicial se apegan a los principios de legalidad y justicia, que se ha establecido un proceso novedoso para reestablecer la confianza de la sociedad en esta Institución y hacer valer el lema: la justicia es gratuita, pronta y expedita, cuyas letras hoy están carcomidas y desgastadas por tantos y tantos actos injustos, dictámenes amañados, deliberaciones detenidas, aplazadas con el propósito de desahuciar al denunciante, ¡cuántas artimañas se hacen en tu nombre Justicia!
Será acaso como se rumora que el magistrado presidente, llegó por mero accidente, quizá sea verdad y es por ello que no da una, como esa desafortunada declaración de que había que tener cuidado y no proponer la reducción de los salarios de los jueces, pues se corría el peligro de que fueran sobornados… Pobre Justicia la de Durango con este personaje responsable de administrarla y aplicarla. Todo esto, para dar una respuesta sesgada al llamado que hiciera el gobernador Aispuro Torres, para que los poderes Judicial y Legislativo se sumaran a las severas medidas de austeridad implantadas en el Poder Ejecutivo (que por cierto no han respondido), vaya manera tan poco prudente de un ingenuo juez.
Rescato esto de Khalil Gibrán: “La justicia de esta tierra hará que Jinn, ante el mal uso de la palabra llore, y si los muertos pudieran verla, se mofarían de la justicia de este orbe. Sí con la muerte y la prisión castigamos al pequeño transgresor que a la ley desacata, y honores, riquezas y total respeto conferimos al mayor pirata. Robar una flor es vileza, robar un campo entero, hidalguía; quien mata el cuerpo debe morir, pero queda libre al que al espíritu asesina.”
La justicia es para el mejor postor, con dinero caminan juicios o desempolvan expedientes, para los pudientes, efectivamente, la justicia es expedita.

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