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Radiografía del poder III…


Continuando con nuestro análisis, corresponde ahora al Poder Ejecutivo. Como sabemos, la parte más visible del Gobierno estatal es la del Ejecutivo, conformado por las diversas áreas y dependencias, exceptuando los organismos autónomos.
Los pilares del Ejecutivo son: Gobernación, Finanzas Públicas, Salud, Educación, Desarrollo Social, Economía y Desarrollo Económico, Comunicaciones y Transportes, Agricultura y Ganadería, Recursos Naturales y Medio Ambiente, Seguridad Pública, Fiscalía General, Contraloría, Previsión Social y Turismo.
Todos sabemos que las dos anteriores administraciones cometieron muchos delitos, entre ellos, el caprichoso manejo de las finanzas públicas y el sesgo de los recursos destinados a diversos programas del gobierno federal, lesionando severamente al erario estatal y propiciando entre otras consecuencias, la dificultad de atraer más recursos de ciertos programas cuyos recursos se destinaron a acciones que estaban destinados. Los más necesitados fueron los más afectados.
La Auditoria Superior de la Federación (ASF), detectó irregularidades del 2011 al 2014 por 4 mil 237.9 millones de pesos, de los que únicamente se solventaron 547 millones de pesos, consecuentemente, les faltó comprobar 3,425 millones de pesos.
Por otra parte, dada la obsesión y desesperación por retener el poder, los funcionarios de la pasada administración sufrieron una atrofia que los incapacitó ver lo inmediato; como los recursos públicos, estaban centralizados en Finanzas y Administración, ahí, se manejaban las partidas significativas, los titulares de cada dependencia se olvidaron de los recursos de menor cuantía y debieron gastarse, al dejar de ejercerlos, los recursos continúan allí o se han perdido por no ser requerirlos en su momento. No lo sé, pero seguramente Durango cuenta con una bolsa de dinero extra que podría utilizarse de manera emergente, si se procede de forma expedita y eficiente.
Sabedores que sin recursos no hay acciones concretas que redunden en beneficio de la sociedad, la percepción de la sociedad es la de un gobierno débil, mediano, ante las enormes expectativas en él depositadas con las demandas de una sociedad cansada y harta ante las circunstancias locales y nacionales que lesionan la economía familiar.
El estilo del gobernador José Aispuro Torres es trabajar como hormiguita y ciertamente, mantiene su presencia al interior de la entidad, pero no hay presencia de su gabinete, consecuentemente, el esfuerzo del Gobernador se diluye y se olvida el impacto de su quehacer.
Hay muchos señalamientos y observaciones por área, sin embargo, nos detendremos para advertir sobre lo ya señalado en este espacio, algo no funciona al interior del gabinete, la comunicación y la coordinación están ausentes. No deseaba recurrir a un tecnicismo para explicarlo, hablo del gobierno al interior, la gobernabilidad, que es la capacidad de un gobierno para gobernarse a sí mismo y en el contexto de otros sistemas de los que forma parte. Vaya, la gobernabilidad es la capacidad de un sistema socio-político para auto-reforzarse. En otras palabras, la gobernabilidad implica una correlación entre necesidades y capacidades a través de cada una de las áreas. Así, la gobernabilidad dependerá tanto de la calidad de las reglas de juego, como de la influencia sobre ellas. Por tanto, a mayor gobernabilidad mayor capacidad institucional de satisfacción de las necesidades. La gobernabilidad está intrínsecamente vinculada a la capacidad de gobernarse hacia el interior. Es donde existen severas fallas que deben corregirse a la brevedad. Ahí aparecen el área o áreas clave, cohesionadora, supervisora y evaluadora.
Esto, nos lleva a abordar sobre gobernanza, que constituye las diversas formas mediante las cuales las áreas gestionan los asuntos de interés común a su cargo, mediante el establecimiento de acciones de cooperación interinstitucional. La gobernanza expresa la forma de gobernar, la manera de conducción, -no jerárquica- que hace posible la consecución de objetivos y metas mediante el consenso, la coordinación, la articulación de políticas, normas y procedimientos, así como la efectiva rendición de cuentas. Por tanto, la gobernabilidad tiene que ver con el gobierno interior y la gobernanza con el ejercicio de la gestión pública hacia el exterior, hacia la sociedad.
La diferencia es sutil pero fundamental, pues mientras la gobernabilidad se refiere a la capacidad de respuesta técnica y política que tiene el gobierno a las demandas de la sociedad, la gobernanza tiene que ver con la calidad de la respuesta que ofrece el gobierno a tales demandas, el entramado institucional que soporta la respuesta, el momento en que aparece y demás requerimientos que la respuesta amerita.
Esto es lo que está haciendo falta, el gobernador Rosas Aispuro está a tiempo para corregir estas ausencias y efectuar los cambios necesarios. Está a tiempo, urge. Que no suceda eso de “pensar que pude y no lo hice”.

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