Transporte público, una piedra…


Es necesario celebrar más reuniones de trabajo con las entidades de Estados Unidos donde residen connacionales, principalmente duranguenses, como la celebrada en Illinois y en otros estados, a fin de mantener una coordinación estrecha en defensa de nuestros paisanos, esa tarea es parte de la agenda pública estatal.
En el transporte público se han dado diversas circunstancias que distraen y se dejan de observar los problemas de mayor importancia en este sector, ya lo hemos comentado otras veces, pero nada ha podido cambiar, el transporte público en Durango es una anarquía, creció desordenadamente, sin un plan rector como guía con un estudio de ingeniería vial.
Hoy tenemos un problema que por negligencia gubernamental, sindical y del pulpo transportista, su expansión se hace a capricho y se impone, por tráfico de influencias u otros medios ilícitos, pero el caso es que el transporte es un desastre y si no se le mete mano con firmeza, seguirá siendo un freno para el desarrollo y la atracción de inversiones, esto queda claro cuando analizamos las bondades y debilidades de las zonas y ciudades de mayor importancia del estado. Mención especial es el servicio de taxis, donde no se ha podido combatir la presencia de taxis pirata, por más que nos digan lo contrario.
Tristemente, dados los muy bajos índices de confianza en las instituciones, somos presa fácil de las ocurrencias de Trump y lo podríamos ser de las ocurrencias de otros. Es difícil unirse si desconfiamos de las personas que nos rodean y de las instituciones en las que convivimos con esas personas. Hay que diseñar medidas claras, contundentes que atiendan los problemas de corrupción, impunidad e injusticia en este sector.
Durango carece de un transporte público eficaz y digno en las zonas metropolitanas. Veámoslo de otra forma, las deficiencias por las que atraviesa el transporte público obliga a los ciudadanos al empleo de autos particulares haciéndolos dependientes de este medio de transporte para realizar actividades cotidianas, simples, como ir de la casa al empleo, el mandado o de la casa a la escuela. Mejorar el transporte público en las zonas metropolitanas de la entidad permitiría reducir los niveles de contaminación que padecemos en estas ciudades, al tiempo que haría posible liberar recursos públicos y privados para impulsar otro tipo de actividades.
Advertimos, el servicio pésimo y deficiente del transporte público, obliga a que su uso esté asociado con lo pobre, lo vulgar y con muy altos índices de riesgo de ser víctima de robos o de otras violencias, como el acoso sexual contra las mujeres.
Al no invertir en transporte público, se alienta, directa o indirectamente, el uso de autos privados y, como resultado de ello, todos perdemos.
Es importante se diseñe una agenda de trabajo que revise y valore todos los aspectos relacionados con este tema, armar un programa de trabajo conjunto entre el gobierno y los particulares dueños de las concesiones, no sin antes haber depurado el padrón correspondiente, sin que haya compromisos, compadrazgos, amiguismo o conflicto de intereses, que comprenda también, un calendario de implementación a la propuesta sobre dignificación del transporte público, así como también, deberá de revisarse el impacto del Ramo 23 para eliminar fondos discrecionales y duplicados y reasignar recursos a proyectos con impacto probado, priorizando proyectos de infraestructura de transporte masivo. Otra propuesta más seria, el estudio para contribuir a que el salario de los trabajadores recupere su poder de compra, de modo que alcance para cubrir las necesidades de las familias.
El trasporte público ineficaz afecta al fomento del turismo, que es una de las incipientes palancas del desarrollo que está en proceso de consolidación, la anarquía existente en las paradas y rutas afecta directamente a la imagen de las ciudades o seguirá siendo una piedra en el zapato.
Hay muchos otros factores ligados con el transporte público, todos ellos deben ser objeto de una revisión y análisis riguroso.
Estamos a tiempo para mejorar el servicio público de transporte.
Con Lupa 1: Hay un silencioso movimiento que se está gestando en la UJED, esperamos que sea para bien de nuestra máxima casa de estudios y la mayoría de los duranguenses lo deseamos.
Con Lupa 2: Hemos insistido en revisar nuevamente los perfiles, no basta honestidad, confianza y cierto prestigio. En la Fiscalía Estatal, como en la Secretaría de Seguridad Pública hacen falta otras caras.
Con Lupa 3: Municipio: en los parquímetros se da un robo descarado que se practica con sus aparatos, a mí me sucede por la avenida 20 de Noviembre frente al Ricardo Castro, monedas de 2 y 5 pesos no las reconocen. ¡Ya basta!

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